martes, 29 de agosto de 2017

Diego Innocezi habla del órgano del CCK





Escribí en Revista Cantabile sobre el magnífico órgano del CCK (Centro Cultural Kirchner), de Buenos Aires. Se trata de un instrumento único en América Latina, por sus dimensiones y por sus prestaciones. La nota, que es una entrevista a Diego Innocenzi, salió publicada en el número 89 de la revista (julio-agosto 2017), y está en el sitio web de Cantabile (si prefieren leerla allá, o conocer la revista, hagan click aquí). La posteo a continuación, para los lectores del blog.


Opus 1912

Dedicamos este espacio a un instrumento único en el país y en la región: el órgano Klais Opus 1912 del CCK. Con sus 56 registros y su sonido poderoso, es la atracción de la Sala Sinfónica. Acerca de sus características y maravillas, conversamos con el organista Diego Innocenzi

........................................

Todavía podemos decir que el Centro Cultural Kirchner (CCK) es „nuevo“. Muchos argentinos aún no han visitado la extraordinaria remodelación que convirtió al antiguo Palacio de Correos en un complejo cultural de características únicas, y que de manera permanente presenta en sus salas una variedad inmensa de manifestaciones de altísimo nivel, que van mucho más allá de la música.

Antes de su inauguración, la ciudad de Buenos Aires, y el país, ya contaban con espacios ideales para funciones similares a los que tienen los del CCK: salas de todo tamaño para espectáculos o conciertos, espacios para actividades pedagógicas o cursos, salas de exposición, sitios para hacer recitales amplificados, entre otros. Sin embargo, la Sala Sinfónica (la que se conoce como „La Ballena Azul“) cuenta con un instrumento único en la Argentina y en la región: el magnífico órgano Klais Opus 1912, un instrumento sinfónico de 56 registros literalmente espectacular, que domina el recinto y capta automáticamente todas las miradas de quienes ingresan a la sala. Nuestro país ya contaba con varios órganos repartidos a lo largo de nuestra geografía, de diversa factura y calidad, de los cuales sólo uno no está en una iglesia, sino en una sala de concierto (el del Auditorio Juan Victoria, en la ciudad de San Juan). Con su magnífico emplazamiento, el instrumento del CCK supera a todos los de Argentina. Completa y revitaliza la actividad organística, que en algunas regiones de nuestro territorio está casi extinguida.

Para poder comprender las características de este instrumento, y para encontrar la manera de dimensionarlo y contextualizarlo, Cantabile contactó al organista argentino Diego Innocenzi, radicado en Suiza, un experto que fue contratado hace unos años por el Ministerio de Planificación para asesorar en la construcción del órgano, y que repetidas veces viajó para ofrecer masterclasses y conciertos en ese instrumento.

Innocenzi comenzó el diálogo con una breve (y fundamental) descripción del órgano: “El órgano del CCK es un instrumento de sala de concierto, de estilo sinfónico francés. Tiene una base francesa, con algunos agregados para poder hacer música barroca, y algunos registros de alta presión, de origen inglés, que permiten acceder a otro tipo de repertorios. El repertorio principal de este órgano es la música romántica y sus estilos posteriores, y, por supuesto, un instrumento moderno como este debe permitir tocar la música de Bach. Obviamente está afinado en temperamento igual, en 442 (esto quiere decir, sencillamente, que su afinación no es histórica, sino “moderna”), para poder tocar con las orquestas actuales. Es un instrumento que sirve para tocar recitales a solo, y sobre todo para dialogar con la orquesta, es decir, que tiene muchos matices, desde el triple piano hasta el fortísimo, llegando incluso a sobrepasar a la orquesta: podríamos decir que el órgano es una orquesta en sí. Tiene dos cajas expresivas, lo que significa que los tubos que suenan al tocar dos de los cuatro manuales (teclados), están encerrados en una caja que tiene persianas que se pueden abrir y cerrar según la voluntad del organista: da la posibilidad de producir los matices más extremos. Es un instrumento sinfónico con base muy romántica, que permite tocar transcripciones, acompañar un coro, tocar con la orquesta, y también tiene una apertura a la música barroca, con mixturas (combinaciones de registros) ideales para afrontar ese repertorio.”

Características especiales
El órgano fue encargado a la empresa Orgelbau Klais (fundada a fines del siglo XIX, hoy una de las más importantes del planeta), que intentó hacer un instrumento que sirviera para todas las necesidades de un auditorio contemporáneo.

Sus miles de tubos permiten una inmensa cantidad de combinaciones sonoras, por lo que la paleta tímbrica es amplísima. Y, si bien su imagen es imponente, podemos decir que es un instrumento mediano para una sala de conciertos. Prosigue Innocenzi: “En los Estados Unidos, o en Europa, hay órganos que son el doble de grandes (el de la sala de la Philharmonie de París tiene el doble de registros). Este órgano, con su tamaño, permite interpretar un vasto repertorio en condiciones ideales. El hecho de tener una segunda consola permite al organista poder escuchar el instrumento, y eso es enorme. (El instrumento se puede tocar desde la consola de cuatro teclados que está junto a los tubos, como ocurre con los órganos de las iglesias, o desde otra consola que se puede colocar en el escenario, esto es algo que hasta hace no mucho tiempo era imposible).Además, con la tecnología que tiene, el organista puede memorizar sus combinaciones de registros y ser autónomo. [Tengamos en cuenta que, muchas veces, los organistas tienen que recurrir a otra persona que active los registros durante la ejecución de las piezas, porque es imposible tocar y accionarlos a la vez, sobre todo si se necesitan varios al mismo tiempo]. Tenemos que estar muy contentos de tener este instrumento, basado en una especie de síntesis de los instrumentos de sala de concierto”.

En el proceso de construcción, los organeros propusieron hacer un registro autóctono, algo que reflejara la música argentina, e intentaron hacer un juego de tubos que imitara el sonido del sikus. Lamentablemente no fue posible hacerlo porque los resultados no eran satisfactorios, por lo que en su lugar se colocó un sonido de flauta que, de alguna manera, reemplaza ese timbre.

Sin vueltas ni dudas, Diego Innocenzi afirma que este es el mejor instrumento de América Latina, a lo que agrega: “A mí no me gusta clasificar a los órganos como ‘el mejor’, o ‘el más grande’.... En América Latina hay órganos excepcionales: instrumentos barrocos en Perú, Bolivia, Ecuador o Brasil, órganos románticos en Argentina... Lo que podemos decir hoy es que este es el instrumento más moderno, pues está dotado con la última tecnología. Su paleta sonora permite tocar todos los repertorios, y su consola móvil y electrónica, deja que el organista se integre a la orquesta, o se lo vea desde el público (y también esto sirve al organista para poder escuchar su instrumento estando en la situación del público). Además de eso, el órgano posee un sistema electrónico de combinaciones programables, también tiene un sistema de replay (que permite grabar lo que se tocó y volver a reproducirlo), un sistema Midi, y está conectado a internet de manera inalámbrica, lo que posibilita a los organeros alemanes repararlo a la distancia. Las ventajas de tener un órgano así en la Argentina, son enormes. Finalmente se puede trabajar en condiciones similares a las de otros países, donde al llegar se puede contar con un instrumento que cumpla con todas sus funciones, sin necesidad de hacer compromisos, aunque en todo órgano hay que hacer concesiones para poder tocar ciertos repertorios”.

Los próximos conciertos
En el mes de julio el CCK recibirá a Diego Innocenzi (día 6, ver recuadro), organista argentino residente en Ginebra, donde es titular del Gran Órgano de Victoria Hall y profesor del Conservatorio de Música. Luego habrá dos visitas de organistas alemanes: el domingo 23 se ofrecerá un concierto a cargo de Daniel Beilschmidt, un organista e improvisador que desarrolló buena parte de su actividad en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, y que tiene una intensa y permanente actividad de conciertos y grabaciones. Exactamente una semana más tarde, se escuchará a Vincent Heitzer, un músico altamente especializado en repertorio litúrgico que trabaja en la Basílica de los Santos Apóstoles, en Colonia.

El órgano Klais Opus 1912 suena en la Sala Sinfónica desde la inauguración del majestuoso centro cultural. Vale la pena estar al tanto de la programación, para intentar una visita que incluya asistir a un concierto de este instrumento: una experiencia acústica totalmente nueva para gran parte de nuestro público de música clásica.

Planes
El CCK tiene una agenda de actividades en torno a su órgano. Para el ciclo anual de conciertos, este año habrá visitas de organistas de Nôtre Dame y de otras ciudades europeas, e invitados de América Latina. Además se ofrecerán clases magistrales y actividades didácticas. Las autoridades convocaron también a cuatro compositores para que escriban obras para órgano y quinteto de metales, que serán estrenadas con el magnífico instrumento.

jueves, 24 de agosto de 2017

Video: Pois con tanta graça


El fin de semana pasado se celebró en la ciudad de San Juan, Argentina, el II Foro y I Simposio Coral Americano, organizado por la incansable María Elina Mayorga, junto a su Coro Arturo Berutti. Fueron tres días de mucha actividad entre ponencias, sesiones de lectura, conferencias, conciertos y visitas junto a algunos de los mayores referentes del mundo coral venidos desde diferentes puntos del continente.

Presenté ahí una ponencia sobre el villancico colonial, como género híbrido, y sus múltiples versiones que lo hibridizan aún más, dejando de lado la práctica históricamente informada para llevarlo hacia el folklore o la world-music.

Aprovechando que esos días estaría en San Juan, el Coro Universitario de Mendoza me invitó a participar del Concierto de Cierre del Foro, en el magnífico Auditorio Juan Victoria, una de las salas con mejor acústica de la Argentina. Me dio mucha alegría llevar la Música Colonial Hispanoamericana a este espacio tan interesante de intercambio de ideas, experiencias y saberes, y a esta gran sala de conciertos.

Hermosa música, hermoso lugar. Que disfruten del video!



lunes, 24 de julio de 2017

Mi libro de música colonial, reseñado en la Revista del Teatro Colón



El escritor y periodista Daniel Varacalli Costas escribió una nueva Reseña de mi Libro Música Colonia Hispanoamericana en el número 128 de la Revista Teatro Colón (el último que salió).

Con mucha felicidad, y con gran orgullo comparto a continuación el texto completo, que también pueden ver on line haciendo clickaquí (tengan en cuenta que la reseña aparece en la página 102 de la revista). Respeto mucho a Varacalli Costas, y sus palabras hacia mi trabajo me honran mucho!

Música Colonial Hispanoamericana
Libro de Ramiro Albino

El músico Ramiro Albino es uno de los más destacados especialistas en la música barroca de América latina. Ya sea al frente de Capilla del Sol –el ensamble del Museo Isaac Fernández Blanco–, en dúo con Griselda López Zalba o como solista de flauta o arpa, Albino es un conspicuo hacedor de esta música que está redescubriéndose todo el tiempo, para nuestro asombro y deleite. Al mismo tiempo, el artista mendocino –ineludible colaborador tanto de esta Revista como de los programas del Teatro Colón cuando de barroco se trata– ha sido desde siempre un activo divulgador de la música en el sentido más amplio, desde su etapa radial hasta la presente, en la que lo encontramos decididamente volcado a la escritura.

Su segundo libro, el que aquí se comenta, sigue la senda de originalidad que señaló su opera prima. En primer lugar, se trata de una publicación financiada a través del sistema hoy conocido como crowdfunding, sostenido por pequeños aportes de aquellos interesados en que este tipo de obras se realicen a demanda. En segundo lugar, la manera dinámica y anticonvencional en que el libro está escrito lo vuelve doblemente didáctico: no es sólo su estilo llano y claro el que invita a conocer más del tema abordado, sino también la interacción con la tecnología más simple disponible, a la cual el libro tradicional sigue estando cerrado. Cito como ejemplo la remisión que el autor realiza a un blog de su autoría en relación con el listado de “maestros de capilla” americanos, invitando a los lectores a aportar información y datos de manera permanente. Otro rasgo de interés es la manera en que están glosadas las citas: no a la manera académica, con notas al pie, sino a través de una permanente alternancia del texto propio con el ajeno que ayuda a construir un saber abierto, no centrado en la omnisciencia del autor. Finalmente, cabe destacar los distintos circuitos de lectura que Albino propone según el interés específico de lector. No encontramos esta vez, como en el libro anterior, otra de las innovaciones albinescas: el código QR, para poder ampliar la información o escuchar la música a la que se refieren las palabras. Sí encontramos el cuidado por el diseño (otra de las destrezas de nuestro autor), comenzando por los títulos de los capítulos, que utilizan una tipografía de valor histórico.

Y ahora al contenido. Música colonial latinoamericana abre con una interesante reflexión sobre su propio objeto de estudio, esa música elusiva hasta en su propia denominación. Planteada la cuestión, y debidamente delimitada (dada la amplitud del fenómeno “americano” en toda su extensión), el autor recorre los hitos principales de este derrotero artístico: el paso de la Edad Media al renacimiento (siempre estudiado de espaldas a lo americano) y la conquista española que desembocó, en el plano musical, en uno de los productos más originales y poco conocidos del acervo cultural de Occidente. La flexibilidad de los ensambles instrumentales y corales con que este repertorio cobraba vida –en marcado contraste con la rigidez de los moldes académicos–, la creación de las “capillas musicales”, la aparición de los villancicos religiosos hispanoamericanos, a caballo del renacimiento y la Ilustración, en coincidencia con el barroco europeo; el desembarco de la ópera con cien años de atraso (a comienzos del siglo XVIII), el pasaje del estilo español a las tendencias italianizantes, el apogeo de las reducciones jesuíticas hasta la traumática expulsión de la Orden en 1768 son los temas que Albino trata con generosidad hasta culminar en el umbral de la música de los pueblos que en pocos años cortarían sus amarras con la metrópolis española.

Hay mucho para aprender en esta obra que, además de permitir vislumbrar aportes futuros, deja en el lector muchas ganas de convertirse en oyente, con lo que la obra y su autor habrán sin duda cumplido su objetivo.


contador de visitas