miércoles, 6 de diciembre de 2017

curso de verano en La Serena, Chile


Entre el 28 de enero y el 3 de febrero de 2018 dictaré, junto a un grupo de importantes colegas chilenos, un curso de Música Colonial Hispanoamericana en la ciudad de La Serena. Allí vamos a trabajar una selección de villancicos, obras instrumentales y piezas litúrgicas de diversos archivos americanos, ofreciendo así un panorama general de acercamiento a lo que se tocaba y cantaba en la América hispana durante los siglos de la colonia.

Este curso está abierto a cantantes (solistas y coreutas) e intérpretes de violín, violoncello, contrabajo, viola da gamba, clavecín, órgano, guitarras y laúdes, arpa, flauta de pico, traverso, cornetto, sacabuche o trombón, chirimía, oboe, fagot y percusión.

El valor del curso es de $45000 CLP (cuarenta y cinco mil pesos chilenos) o $1250 AR (mil doscientos cincuenta pesos argentinos). El valor del curso en pesos argentinos puede modificarse, de acuerdo al valor del cambio de divisas de cada fecha.

Para inscribirse es necesario llenar y enviar un formulario on line, haciendo click aquí, y abonar el valor del curso antes del 10 de enero (en el formulario están las instrucciones de pago). Las vacantes son limitadas. Se puede reservar una vacante pagando el 50% del valor del curso.


Por cualquier consulta no duden en escribirnos a cursomusicacolonial@gmail.com

miércoles, 11 de octubre de 2017

un repaso de ideas sobre la música antigua

Estuve unos dìas en la ciudad de Tucumán, Argentina, dando un seminario de música barroca y dirigiendo el Magnificat de Bach (qué música increíble!!!). Para anunciar el concierto, una periodista del histórico diario La Gaceta me hizo una entrevista, que salió publicada el domingo 8 de octubre (pueden leerla on line haciendo click aquí).

La transcribo a continuación, para los que quieran leerla, ahí sintentizo algunas de mis ideas sobre lo que implica hacer música antigua para la gente de hoy.



Redescubriendo música de otros siglos, que suena cada vez más

“En el barroco la música no era considerada solamente una sucesión de sonidos y de silencios, sino un verdadero discurso, que debe ser claro y lo más explícito posible, y que debe ser pensado no como una ejecución artística sino como una alocución”. Ramiro Albino nació hace 47 años en Mendoza y vive en Buenos Aires. Es comunicador visual y músico (flautista y arpista), director, pero ante todo es investigador y divulgador de la música antigua.

Albino dirigirá hoy un concierto con obras de Johann Sebastian Bach en el Centro Cultural Virla. El evento marca el cierre del Seminario Barroco Vivo, que dictó en el Círculo del Magisterio, organizado por Fundae (Fundación para el Desarrollo de las Artes Escénicas).

- Antes que nada, ¿Qué es la música antigua?
- Es una expresión que tiene más que ver con una denominación de mercado. En un momento hizo falta nombrar en conciertos, festivales y discos a la música comprendida entre lo más antiguo que se conoce para ejecutar: música de la Edad Media, del Renacimiento y del Barroco. A lo largo de los siglos se ha mantenido viva: el canto gregoriano se mantuvo en los monasterios; la música de Bach se estudió siempre en el piano. Pero desde hace un siglo se trabaja en hacer estas músicas con criterio históricamente informado, es decir, intentando que suenen tal como fueron pensadas. Para eso se recurre a instrumentos originales, o lo más parecidos posible, y a técnicas de interpretación. Por más que haya instrumentos que han variado relativamente poco, la manera de tocarlos es distinta. Por eso se ha cambiado últimamente la denominación música antigua por música con criterio históricamente informado.

- Parece un trabajo de arqueología.
- Es exactamente eso. Se trabaja revisando fuentes antiguas, recurriendo a tratados de época que dicen cómo se tocaba, cuadros que muestren cómo se ubicaban los músicos espacialmente, o cómo ponían las manos sobre el instrumento. Con todo eso se arma una reconstrucción hipotética (que agrega fantasía). Pero no podemos reconstruir para nada el sonido original. Tampoco podemos reconstruir el público. Es decir, nos podemos poner trajes de época hechos con las mismas telas, y usar un Stradivarius del siglo XVIII, pero el público es de ahora, la música es de ahora, y la mente del intérprete es de ahora.

- ¿Por qué deberíamos escuchar música antigua en los inicios del siglo XXI?
- ¿Por qué perderse una parte del deleite musical posible? Los que hacemos música antigua también disfrutamos mucho de la música del siglo XIX y contemporánea. Al salir de un concierto de música antigua también se puede ir a una rave o escuchar folclore. Lo bueno de nuestra época es que podemos acceder a una cantidad impresionante de manifestaciones musicales. En la época del Barroco la gente sólo escuchaba la música de ese momento y del lugar donde vivía. Ahora podemos acceder a música de hace siglos, a música contemporánea de nuestro país o de cualquier otro. Por streaming rápidamente uno puede escuchar música de cualquier parte del mundo, y cada vez más en tiempo real.

- ¿Un oyente de música electrónica puede escuchar música barroca?
- Todos escuchamos música electrónica y de medios digitales. Y no nos damos cuenta de que hay mucha música no electrónica: mucha gente toca la guitarra, el piano, o canta, y es cotidiano y de hace siglos.

- A su “Guía para disfrutar más de la música antigua”, ahora vino a presentar el libro “Música colonial hispanoamericana”. ¿Qué características tiene este último?

- Investigué el pensamiento musical de quienes tocaban y de quienes escuchaban en la época virreinal o colonial. No es un libro de historia de la música sino que toma una serie de temas fundamentales: era música con una cadencia española trasplantada a América. Repaso qué tipo de música se escuchaba, qué instrumentos había, cómo eran los conjuntos, cuántos los integraban, quiénes los dirigían, dónde vivían y qué tipo de obras interpretaban; cómo entró la música italiana, entre otros temas. En realidad el libro hace un planteo más cercano a una biografía cultural, y no está dedicado sólo a los profesionales de la música.

martes, 29 de agosto de 2017

Diego Innocezi habla del órgano del CCK





Escribí en Revista Cantabile sobre el magnífico órgano del CCK (Centro Cultural Kirchner), de Buenos Aires. Se trata de un instrumento único en América Latina, por sus dimensiones y por sus prestaciones. La nota, que es una entrevista a Diego Innocenzi, salió publicada en el número 89 de la revista (julio-agosto 2017), y está en el sitio web de Cantabile (si prefieren leerla allá, o conocer la revista, hagan click aquí). La posteo a continuación, para los lectores del blog.


Opus 1912

Dedicamos este espacio a un instrumento único en el país y en la región: el órgano Klais Opus 1912 del CCK. Con sus 56 registros y su sonido poderoso, es la atracción de la Sala Sinfónica. Acerca de sus características y maravillas, conversamos con el organista Diego Innocenzi

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Todavía podemos decir que el Centro Cultural Kirchner (CCK) es „nuevo“. Muchos argentinos aún no han visitado la extraordinaria remodelación que convirtió al antiguo Palacio de Correos en un complejo cultural de características únicas, y que de manera permanente presenta en sus salas una variedad inmensa de manifestaciones de altísimo nivel, que van mucho más allá de la música.

Antes de su inauguración, la ciudad de Buenos Aires, y el país, ya contaban con espacios ideales para funciones similares a los que tienen los del CCK: salas de todo tamaño para espectáculos o conciertos, espacios para actividades pedagógicas o cursos, salas de exposición, sitios para hacer recitales amplificados, entre otros. Sin embargo, la Sala Sinfónica (la que se conoce como „La Ballena Azul“) cuenta con un instrumento único en la Argentina y en la región: el magnífico órgano Klais Opus 1912, un instrumento sinfónico de 56 registros literalmente espectacular, que domina el recinto y capta automáticamente todas las miradas de quienes ingresan a la sala. Nuestro país ya contaba con varios órganos repartidos a lo largo de nuestra geografía, de diversa factura y calidad, de los cuales sólo uno no está en una iglesia, sino en una sala de concierto (el del Auditorio Juan Victoria, en la ciudad de San Juan). Con su magnífico emplazamiento, el instrumento del CCK supera a todos los de Argentina. Completa y revitaliza la actividad organística, que en algunas regiones de nuestro territorio está casi extinguida.

Para poder comprender las características de este instrumento, y para encontrar la manera de dimensionarlo y contextualizarlo, Cantabile contactó al organista argentino Diego Innocenzi, radicado en Suiza, un experto que fue contratado hace unos años por el Ministerio de Planificación para asesorar en la construcción del órgano, y que repetidas veces viajó para ofrecer masterclasses y conciertos en ese instrumento.

Innocenzi comenzó el diálogo con una breve (y fundamental) descripción del órgano: “El órgano del CCK es un instrumento de sala de concierto, de estilo sinfónico francés. Tiene una base francesa, con algunos agregados para poder hacer música barroca, y algunos registros de alta presión, de origen inglés, que permiten acceder a otro tipo de repertorios. El repertorio principal de este órgano es la música romántica y sus estilos posteriores, y, por supuesto, un instrumento moderno como este debe permitir tocar la música de Bach. Obviamente está afinado en temperamento igual, en 442 (esto quiere decir, sencillamente, que su afinación no es histórica, sino “moderna”), para poder tocar con las orquestas actuales. Es un instrumento que sirve para tocar recitales a solo, y sobre todo para dialogar con la orquesta, es decir, que tiene muchos matices, desde el triple piano hasta el fortísimo, llegando incluso a sobrepasar a la orquesta: podríamos decir que el órgano es una orquesta en sí. Tiene dos cajas expresivas, lo que significa que los tubos que suenan al tocar dos de los cuatro manuales (teclados), están encerrados en una caja que tiene persianas que se pueden abrir y cerrar según la voluntad del organista: da la posibilidad de producir los matices más extremos. Es un instrumento sinfónico con base muy romántica, que permite tocar transcripciones, acompañar un coro, tocar con la orquesta, y también tiene una apertura a la música barroca, con mixturas (combinaciones de registros) ideales para afrontar ese repertorio.”

Características especiales
El órgano fue encargado a la empresa Orgelbau Klais (fundada a fines del siglo XIX, hoy una de las más importantes del planeta), que intentó hacer un instrumento que sirviera para todas las necesidades de un auditorio contemporáneo.

Sus miles de tubos permiten una inmensa cantidad de combinaciones sonoras, por lo que la paleta tímbrica es amplísima. Y, si bien su imagen es imponente, podemos decir que es un instrumento mediano para una sala de conciertos. Prosigue Innocenzi: “En los Estados Unidos, o en Europa, hay órganos que son el doble de grandes (el de la sala de la Philharmonie de París tiene el doble de registros). Este órgano, con su tamaño, permite interpretar un vasto repertorio en condiciones ideales. El hecho de tener una segunda consola permite al organista poder escuchar el instrumento, y eso es enorme. (El instrumento se puede tocar desde la consola de cuatro teclados que está junto a los tubos, como ocurre con los órganos de las iglesias, o desde otra consola que se puede colocar en el escenario, esto es algo que hasta hace no mucho tiempo era imposible).Además, con la tecnología que tiene, el organista puede memorizar sus combinaciones de registros y ser autónomo. [Tengamos en cuenta que, muchas veces, los organistas tienen que recurrir a otra persona que active los registros durante la ejecución de las piezas, porque es imposible tocar y accionarlos a la vez, sobre todo si se necesitan varios al mismo tiempo]. Tenemos que estar muy contentos de tener este instrumento, basado en una especie de síntesis de los instrumentos de sala de concierto”.

En el proceso de construcción, los organeros propusieron hacer un registro autóctono, algo que reflejara la música argentina, e intentaron hacer un juego de tubos que imitara el sonido del sikus. Lamentablemente no fue posible hacerlo porque los resultados no eran satisfactorios, por lo que en su lugar se colocó un sonido de flauta que, de alguna manera, reemplaza ese timbre.

Sin vueltas ni dudas, Diego Innocenzi afirma que este es el mejor instrumento de América Latina, a lo que agrega: “A mí no me gusta clasificar a los órganos como ‘el mejor’, o ‘el más grande’.... En América Latina hay órganos excepcionales: instrumentos barrocos en Perú, Bolivia, Ecuador o Brasil, órganos románticos en Argentina... Lo que podemos decir hoy es que este es el instrumento más moderno, pues está dotado con la última tecnología. Su paleta sonora permite tocar todos los repertorios, y su consola móvil y electrónica, deja que el organista se integre a la orquesta, o se lo vea desde el público (y también esto sirve al organista para poder escuchar su instrumento estando en la situación del público). Además de eso, el órgano posee un sistema electrónico de combinaciones programables, también tiene un sistema de replay (que permite grabar lo que se tocó y volver a reproducirlo), un sistema Midi, y está conectado a internet de manera inalámbrica, lo que posibilita a los organeros alemanes repararlo a la distancia. Las ventajas de tener un órgano así en la Argentina, son enormes. Finalmente se puede trabajar en condiciones similares a las de otros países, donde al llegar se puede contar con un instrumento que cumpla con todas sus funciones, sin necesidad de hacer compromisos, aunque en todo órgano hay que hacer concesiones para poder tocar ciertos repertorios”.

Los próximos conciertos
En el mes de julio el CCK recibirá a Diego Innocenzi (día 6, ver recuadro), organista argentino residente en Ginebra, donde es titular del Gran Órgano de Victoria Hall y profesor del Conservatorio de Música. Luego habrá dos visitas de organistas alemanes: el domingo 23 se ofrecerá un concierto a cargo de Daniel Beilschmidt, un organista e improvisador que desarrolló buena parte de su actividad en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, y que tiene una intensa y permanente actividad de conciertos y grabaciones. Exactamente una semana más tarde, se escuchará a Vincent Heitzer, un músico altamente especializado en repertorio litúrgico que trabaja en la Basílica de los Santos Apóstoles, en Colonia.

El órgano Klais Opus 1912 suena en la Sala Sinfónica desde la inauguración del majestuoso centro cultural. Vale la pena estar al tanto de la programación, para intentar una visita que incluya asistir a un concierto de este instrumento: una experiencia acústica totalmente nueva para gran parte de nuestro público de música clásica.

Planes
El CCK tiene una agenda de actividades en torno a su órgano. Para el ciclo anual de conciertos, este año habrá visitas de organistas de Nôtre Dame y de otras ciudades europeas, e invitados de América Latina. Además se ofrecerán clases magistrales y actividades didácticas. Las autoridades convocaron también a cuatro compositores para que escriban obras para órgano y quinteto de metales, que serán estrenadas con el magnífico instrumento.

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