viernes, 26 de noviembre de 2010

Llegamos! (parte 17 del Relato del Camino)

Posteo hoy el relato final de mi Camino de Santiago. Tras más de un mes de caminata llegué a la catedral compostelana el 4 de junio del año pasado. He ido publicando aquí una edición de los mails que mandé a mis seres queridos. Son interesantes y divertidos, a aquellos que no leyeron los anteriores, los invito a que se tomen un tiempo y den una mirada (en la columna derecha del blog hay un apartado donde se ven las diferentes secciones, y ahí hay un link directo a estos relatos). Queda uno más, la crónica de mi primera impresión al llegar a Madrid. Vendrá pronto, lo prometo.

último día, peregrinos a toda velocidad, ansiosos por los caminos de Galicia


Queridos míos:

Llegué a Santiago. Llegamos todos, de alguna manera, ustedes como testigos y yo como protagonista de esta magnífica y finalmente breve locura. No sé cómo contarles lo que siento. Es una mezcla de sensaciones placentera y al mismo tiempo algo amarga, como en la poesía de Machado que aprendíamos en el colegio:

"En el corazón tenía la espina de una pasión,
Logré arrancármela un día, ya no siento el corazón"

La diferencia es que yo sí siento el corazón, incendiado y a mil por hora.

Estos días fueron diferentes, mi amigo Santiago trajo aires nuevos al camino, y más y mejores risas. Por otra parte, ya durante las etapas finales se notaba otro clima; y definitivamente el último día fue algo así como la sensación del fin de curso, todo más relajado y amable. Por otra parte, estando tan entrenado, no me costó nada hacer el final del camino, mis pies podían andar a toda velocidad casi sin cansarme, tenía muy bien calculadas las distancias, había adquirido ritmos y horarios que me eran cómodos, y la mochila pareció haberse alivianado.

Sin embargo, junto a la alegría de llegar, estaba la tristeza de terminar, como en esos pocos sueños en los que uno se da cuenta de que va a despertarse y pretende, en vano, no hacerlo. Pensé mucho en estos días en la analogía de los viajes con los sueños (no en el sentido del deseo, sino en el sentido de aquello que recordamos al despertar). El tema es largo y no tengo en este momento cómo
escribirlo, pero en síntesis pensaba que en realidad el despertar está en la esencia del soñar. Si no despertáramos del sueño, no estaríamos soñando, sino delirando. Y ahora que llegué fue como que desperté de pronto. Es como que de pronto comencé a recordar bien quién soy y de dónde vengo

Y de pronto estábamos en Santiago y nos reencontrábamos por la calle con peregrinos diversos con los que alguna vez charlamos o compartimos momentos.

Tras 34 noches de bolsa de dormir, de albergues y de gentes alrededor, dormí en un hotel, cuyas tres estrellas fueron para mí más que toda una galaxia. Qué alegría dormir en una cama (no en una litera), y tener un baño privado, con bañera, con toallas blancas y mullidas. No se lo pueden imaginar.

Hoy a mediodía fuimos a la misa de los peregrinos. Me emocionó que, cuando leyeron la lista de peregrinos en la que nombraban a medio planeta dijeran "desde Saint Jean Pied de Port UN argentino". ¡Ese era yo, y ahí estábamos todos nosotros!. Como regalo final, tras una misa de cierta solemnidad y ceremoniosidad, bajaron el botafumeiro (ese turíbulo inmenso que cuelga en medio del crucero de la catedral compostelana), lo cargaron de incienso y fuego, y lo izaron y mecieron. Es algo entre brutal y artístico lo que hacen los ocho empleados de la catedral que tiran de las sogas para que el artefacto de plata llegue casi a los techos tirando humo blanco. Y mientras la nube se elevaba e inundaba todo el espacio, el órgano de la catedral, con toda la trompetería, y un súbito acople de registro de 32 pies, tocaba a pleno ante las miradas atónitas que se mecían de un lado a otro, siguiendo incrédulas el espectáculo de la liturgia y sintiendo en su corazón la alegría del final y en su pecho, fuerte, la vibración de la música.


Tardaré algún tiempo en capitalizar la enorme riqueza que me deja el camino, pero no tardo nada en saberme rebozante de nuevos bienes, y por lo tanto muy feliz. Quiero agradecerles a todos, y en conjunto, por la permanente compañía que me han hecho desde sus mails que he leído con alegría y emoción a cada paso, y que he recordado en aquellas enormes mañanas de caminata solitaria al lado del sol. No se imaginan el bien que me han hecho, y lo que he reflexionado en cada una de sus líneas. Ya volveré a escribirles.

Llueve en Santiago y me preparo para irme esta noche a Madrid. De ahí volveré a Buenos Aires el domingo por la noche, totalmente renovado. Y es cierto que el que vuelva será otro, pero no todo es culpa mía ni de Santiago, sino esencialmente de Heráclito.

Los abrazo a todos. Cada uno sabe bien cuánto los quiero.

Hasta pronto

Ramiro, el que fue peregrino a Santiago

Con Ubaldo (español) y Santiago (viejo amigo argentino). Al llegar a Santiago, la mujer de Ubaldo nos llevó en su auto hasta Finisterre, un epílogo magnífico a semejante viaje.

sábado, 2 de octubre de 2010

Zubin Mehta y la Filarmónica de Munich en Buenos Aires


Todos para uno
La Filarmónica de Munich dirigida por Mehta, anoche en el Colón

Orquesta Filarmónica de Munich
Zubin Mehta, director
Mayuko Kamio, violín solista
Programa: Obertura de “La forza del destino” (Giuseppe Verdi), Concierto No 1
para Violín y Orquesta (Max Bruch) y Sinfonía No 1 “Titán” (Gustav Mahler)
Abono bicentenario, última función
Teatro Colón / Viernes 1 de octubre

El Teatro Colón cerró el viernes el Abono Bicentenario, con la Orquesta Filarmónica de Munich bajo la batuta de Zubin Mehta, quizás el más exitoso capítulo de esta temporada reinaugural. Fueron seis conciertos memorables que nos acercaron también a figuras fundamentales del panorama internacional: Yo-Yo Ma & Kathryn Stott, András Schiff, Karin Lechner & Sergio Tiempo y Daniel Barenboim frente a las orquestas del Diván Oriental Occidental y del Teatro Alla Scala de Milán.

La mediática puesta en valor del teatro hace que en cualquier función haya una concurrencia masiva y variopinta. Hay muchos turistas, están quienes tienen interés sólo en la foto-trofeo que atestigua que estuvieron ahí, pero también van los que tienen un verdadero interés artístico y estético. Este surtido crea un clima complicado en el momento de comenzar los conciertos, mientras bajan las luces, la gente se mueve o no para de toser. Exactamente eso ocurrió el viernes mientras la orquesta tocaba los tres golpes fatídicos con que comienza “La forza del destino” de Verdi; sin embargo el sonido homogeneo, y la calidad tímbrica de una orquesta con verdadera identidad acústica hicieron que en instantes el público disfrutara inmóvil con cada instante musical ofrecido. Llamó la atención la calidad de los bronces, para quienes hay en esta obra un coral imponente, y el cierre fue una acabada demostración de precisión y exactitud germana.

Tras semejante exordio apareció en escena la joven japonesa Mayuko Kamio, para tocar la parte solista del primero de los conciertos para violín y orquesta de Max Bruch. Su rol es obviamente expuesto y complicado, sin embargo es difícil decir si fue más virtuosa ella o el conjunto, preferimos aseverar que el gran arte estuvo en todos al mismo tiempo, al hacer aparecer la música con total naturalidad y fluidez. Lo magnífico es manejo sonoro, cómo Kamio puede fundirse con la orquesta y pasar aparentemente desapercibida aún siendo indispensable, para surgir en un instante y lucir sus dotes de gran violinista. Todos los movimientos se sucedieron sin solución de continuidad, deteniendo el tiempo en un instante sutilísimo en el que pasó el concierto casi sin que nos diéramos cuenta.

En la segunda parte se escuchó la sinfonía No 1 de Mahler, en su versión completa. Este fue, sin duda, el segmento más intenso del concierto. El sonido pareció surgir de la nada, pero con vida propia. Cuando la partitura requiere mayor intensidad la orquesta respondió con vehemencia y pasión, pero jamás con gritos, y fue tal la precisión que dejaba atónito a cualquiera. Cada bloque tímbrico es autónomo y parejo: maderas, metales, cuerdas y percusión, sin embargo la fusión suena natural, sin individualidades, excepto la de la singular presencia del conjunto.

El director, admirado artífice del milagro, que fuera recibido sin mayor muestra de euforia fue despedido con efervescencia por un público enfervorizado. Aplausos para la orquesta, solista y director. Ovación para el Colón que ofreció este ciclo memorable como su sala: brillante, aureo.

viernes, 1 de octubre de 2010

Loquebantur variis linguis (parte 16 del relato del camino)

Vuelvo a postear uno de los relatos del Camino de Santiago. El de hoy lo escribí el 1 de junio del año pasado desde el pueblo de Arzúa, en Galicia, muy cerca de Compostela. Es emocionante volver a leerlo, y me encanta poder compartirlo. Si quieren leer el resto de los posts con el mismo tema, vayan a la columna de la derecha, y hagan click en donde dice "Camino de Santiago", aparecerán entonces todos los textos sobre el tema. Que lo disfruten.


¡Hola chavalotes!

Y así, casi sin darme cuenta (o en realidad con una especie de mega realismo), voy llegando al final del camino. Hoy, lunes, hemos llegado a Arzua, y nos quedan sólo 38 km a Santiago. En dos días, con total calma (sólo unos 20 km por día) habremos llegado a la tumba jacobea. La verdad es que ni yo, que he vivido en carne propia (y en pies propios) la aventurita, lo puedo creer.

Hay mucho peregrino nuevo, pero también hay mucho peregrino que ha coincidido conmigo durante el mes, o partes del mes. Nos reconocemos, nos saludamos por la calle o el camino, y también tenemos datos sobre los demás. El camino de Santiago es como un reality sacro-profano en el que un grupo de gente convive hasta en lo más mínimo e íntimo, y como buena comunidad humana, los chismes corren, las apreciaciones se vierten y las ideas se comparten.

"¡Mira!, ¿aquella no es la española que iba ayer con el de camiseta roja?"
"esa es la alemana que el otro día tenía problemas con la mochila y que la ayudó la francesa"
"la alemana de la cofia se ha hecho amiga de una canadiense y ahora van juntas!"
"ese es el japonés del que te hablaba, el que está aprendiendo castellano y viene al camino a practicar"

Como Gran Hermano, donde todos somos participantes, y todos queremos, o pretendemos ser el Gran Hermano.



También de mí se habla, los chismes corren en todas direcciones. Es que soy EL argentino (bueno, ahora somos dos, desde que vino Santiago, pero hasta ahora era EL argentino y EL latinoamericano), algunos me han visto pintando (entonces
creen que soy pintor), otros me han visto con alemanes, entonces en algún momento creyeron que era alemán, otros me escucharon tocar la flauta y saben que soy EL músico, etc.

Una de las cosas más simpáticas fue el otro día ver a dos francesas que me reconocían y una le decía a la otra: "Regarde!, c'est le petit monsieur qui marche vite!" (no es buenísimo? jajajaa).

Y es así que, según la idea que puedo sacar del mail que me envió ayer Gerardo S., el camino pasó de ser Babel, a ser Pentecostés. Y sin bien no tenemos el don de lenguas, tenemos el "idioma de peregrinos", que no siempre es verbal. Una mirada de complicidad o apoyo en ciertas situaciones, un gesto para decir que alguien tiene tendinitis, problemas de rodilla o ampollas, un saludo de "¡buen camino!" a otro peregrino que pasa, parecen suficientes para poder ir mucho más allá de la nimiedad aparente de esas frases. Muchos peregrinos no hablan más que su idioma, sin embargo, todos se van comunicando con todos (con mayor o menor fuidez).

Se agolpan algunos sentimientos ante la inminencia del arribo. Algunos de ustedes me sugieren que voy a llorar al llegar a Santiago, y la verdad es que NO TENGO NINGUNA DUDA, como que tampoco tengo ningún empacho en compartirlo. Lloraré de Gozo, idea que encontré en Pascal por primera vez en el verano del 89, y que aquella vez me pareció ridícula, pero que hoy me resulta encantadora. Lloraré de alegría al descubrir que estoy vivo y aún más vivo, y al descubrir que no voy a ningún lado más que a un encuentro más rico y fructífero conmigo mismo.

Os contaré, muchachada.

Un abrazo de esperanza

Ramiro

martes, 21 de septiembre de 2010

hablarle al público


Hay una idea tácita, entre ciertos músicos, que quien toca no debe dirigirse jamás al público fuera del escenario. La labor del intérprete se limita entonces al concierto o recital, y eventualmente a conceder entrevistas a medios "interesantes" o dignos de las doradas palabras de quien se expresa a través del canto o un instrumento.

Sin embargo creo que también es interesante y altamente positivo que los músicos hablemos con el público, y que lo conozcamos. Que sepamos qué quiere la gente, qué necesita, para poder satisfacer, desde ese conocimiento, sus necesidades. Y aunque algunos colegas pretendan pensar que hablar con el público es rebajarse, opino todo lo contrario: hablar con quienes son mis potenciales auditorios me enriquece, me fortalece, me da nuevas ideas. Y lo bueno es que quienes se acercan a este tipo de cursos o talleres hacen lo mismo, pero desde el otro lado.

Viajo a Mendoza a dar un taller este viernes y sábado. Posteo aquí el flyer que se hizo para difundirlo, pero si quieren más información, no duden en escribirme a ramiroalbino@hotmail.com

martes, 14 de septiembre de 2010

estalla la capilla!

Posteo hoy el anuncio del concierto que haremos el viernes con la Capilla del Sol, en Martínez, Buenos Aires. Ojalá puedan acompañarnos, es un repertorio interesantísimo y nunca hecho en Buenos Aires, la entrada es libre, y el lugar tiene buenísima acústica. En síntesis: una feliz manera de terminar musicalmente la semana.



concierto de la Capilla del Sol
Missa de Bomba
(Pedro Bermúdez, 1558 - 1605)
y otras obras de archivos guatemaltecos y españoles

viernes 17 de septiembre a las 21
Parroquia N. S. de Fátima / Libertador 13900 - Martínez
entrada libre
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CAPILLA DEL SOL
Conjunto residente del Museo Isaac Fernández Blanco

ADRIANA SANSONE, soprano
JUAN COLOMBO, tenor y flauta dulce
PABLO PICCINNI, barítono y flauta dulce
RAMIRO ALBINO, flauta dulce
FEDERICO CIANCIO, arpa de un orden
EVAR CATIVIELA, vihuela de mano
PABLO ANGILLETTA, vihuela de arco
HERNÁN CUADRADO, vihuela de arco
EDUARDO RODRÍGUEZ, bajón
MARIANO IRSCHICK, órgano

PERIFERIA VOCAL (director: Pablo Piccinni)

DIRECCIÓN MUSICAL: RAMIRO ALBINO
Coordinación: Leila Makarius & Jorge Cometti

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Missa de bomba
Y otras obras de archivos coloniales guatemaltecos y españoles

Pedro Bermúdez nació en Granada en 1558, donde fue seise del coro de la catedral. Tras desempeñarse como maestro de capilla en la Colegiata de Antequera, volvió a Granada y obtuvo media capellanía en la Capilla Real. Se presentó sin éxito a concursos de Maestro de Capilla en Granada y en Málaga. Tras la infructuosa búsqueda se embarcó a las Indias Occidentales.

Se lo encuentra como Maestro de Capilla en Cusco en 1597, sucediendo a Gutierre Fernández Hidalgo. A este sitio posiblemente llegara junto al obispo don Antonio de la Raya (quien había sido consagrado en Granada tres años antes). Estuvo en este cargo sólo por siete semanas, y partió a Guatemala, donde permaneció hasta su partida a Puebla de los Angeles, allí murió en 1605

La Missa de Bomba se llama así porque toma material musical de la ensalada “La Bomba” de Mateo Fletxa el Viejo (nacido en Prades en 1481 y muerto en Poblet en 1553). La obra está en el archivo de la Catedral Metropolitana de Guatemala, y testifica el enorme repertorio que existía en la antigua Catedral de Santiago de Guatemala, donde trabajó Pedro Bermúdez entre 1598 y 1603.

Hemos alternado además, en este programa, obras de manuscrito San Juan Ixcoi, conservado en Huehuetenango (Guatemala), fragmentos de la ensalada que da origen a la misa y obras de Diego Ortiz, que seguramente fueron conocidas por Bermúdez y su entorno.

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Missa de Bomba - PROGRAMA

Mateo Flecha (Cataluña, 1481-1553)
I - NAM SI PERICULA SUNT IN MARI (final de la ensalada “La bomba”)
II – ¡BOMBA Y AGUA FUERA! (de la ensalada “La bomba”)

Pedro Bermúdez (Granada, 1558 – Puebla, 1605)
MISSA DE BOMBA(del Archivo de la Catedral de Guatemala)
I - KYRIE
II - GLORIA

Anónimo
MARÍA DE SÓLO UN VUELO

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Diego Ortiz (Toledo, 1510 – Nápoles, 1570)
RECERCADA PRIMERA A SOLO

Anónimo
I - DIOS NIMAHAU
II – AVE MARÍA
III – PAVANILLLA
IV – AVE SANCTISSIMA MARIA

CREDO (de la “Missa de Bomba”)

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Anónimo
BEATA DEI GENITRIX

Diego Ortiz
RICERCADA SÉPTIMA SOBRE LA ROMANESCA

SANCTUS (de la “Missa de Bomba”)

Anónimo
PATER NOSTER

AGNUS DEI (de la “Missa de Bomba”)

Mateo Flecha
EL DINDIRINDIN (de la ensalada “La bomba”)

Anónimo
HOY HACEMOS FIESTA

(todas las obras anónimas son del manuscrito “San Juan Ixcoi”, Huehuetenango, Guatemala)


domingo, 15 de agosto de 2010

Mi crítica de MANON, de Jules Massenet, publicada en Diario Perfil



El martes fui a ver la ópera Manon (Massenet) al Colón, y me pareció un trabajo magníficamente logrado, y un verdadero ESPECTÁCULO para recomendar. Escribí la crítica en Diario Perfil, pero quienes se encargan de subir las notas a la web no la consideraron interesante y subieron otras cosas (incluso escritas por mí) que me resultan más intrascendentes. Aquí la crítica, que ojalá sirva para que algún indeciso tome ganas de ir a verla. Vale la pena.

Intensidad y fluidez con acento francés

Manon
Calificación: !!!!!

Música: Jules Massenet
Libreto: Henri Meilhac y Philippe Gille
Principales intérpretes: Anne Sophie Duprels, John Osborn, Víctor Torres, Carlos
Esquivel, Osvaldo Peroni, Gustavo Gibert
Coro y Orquesta Estables del Teatro Colón
Producción de la Lyric Opera de Chicago
Puesta en escena original de David Mc Vicar en reposición de Loren Meeker
Dirección musical: Philippe Auguin
Temporada lírica del Teatro Colón, 10 de agosto

RAMIRO ALBINO
Tras un Don Giovanni poco convincente, la temporada lírica del Colón ha dado un salto cualitativo importante al presentar Manon, de Jules Massenet, con un destacado elenco internacional en una gran producción de la Lyric Opera de Chicago. Se trata de un título que presenta gran complejidad al puestista, en primer lugar porque las escenas transcurren en sitios demasiado diversos: una hostería en Amiens, una calle de París, la iglesia de Saint-Sulpice, un garito clandestino y la vera de un camino en el campo; luego porque hay gran cantidad de personajes secundarios, coro y ballet en escena, lo que puede complicar visualmente el trabajo ante la diversidad de estímulos a los que debe atenderse.

En esta puesta importada, original de David McVicar, las cosas fueron resueltas con sugerencias y síntesis, conjugando lo mostrado con lo que se deja a imaginación del público, y lo anecdótico o pintoresco con una escenografía de moderna intemporalidad. Una tribuna oblicua que nunca sale del escenario va tomando diversos roles de acuerdo a la escena, y a eso se agrega elementos de utilería y un sutil trabajo de luces que contextualizan y ambientan cada momento. El elenco está ataviado de manera historicista, pero presenta una gestualidad contemporánea. Hay elementos antiguos, dentro de un marco actual, nos traslada al siglo XVIII, pero jamás deja de estar presente nuestro tiempo. El resultado es un trabajo de gran credibilidad.

A lo dicho debe sumarse el encomiable trabajo orquestal del francés Philippe Auguin, que además de demostrar solidez en su dirección, hizo gala de un cabal conocimiento de la partitura, otorgando fluidez y naturalidad a un texto musical complejo y de carácter permanentemente cambiante. Su batuta llevó a la música por atmósferas dispares y contrastantes sin alteraciones de ningún tipo.

La selección del elenco para cada personaje fue atinada y pareja, sin picos, con figuras de alto rendimiento actoral y gran fluidez vocal. De todos los cantantes merece destacarse el impecable trabajo de John Osborn (Des Grieux), que fue sin duda el más aplaudido, especialmente en la vehemente escena del locutorio de Saint-Sulpice en la que el enamorado caballero intenta sacar de sus recuerdos la apasionada imagen de la seductora Manon. La soprano francesa Anne Sophie Duprels encarnó una Manon convincente, pero quizás poco delicada para lo que pide el libreto, aún así fue siempre creíble, y demostró técnica sobrada para abordar el personaje, con un registro parejo y persuasivo en toda su extensión. Osvaldo Peroni compuso un Guillot simpático y correcto (posiblemente la caracterización y marcación de escena fuera por momentos excesivamente caricaturescas) y Víctor Torres, volvió a seducir con su habitual sinceridad, efectividad y calidez en un rol perfectamente personificado.

En síntesis, una versión acertada, y un verdadero espectáculo para los sentidos. Aún quedan dos funciones de Manon en el Colón: hoy a las 17 y el martes a las 20.30. Vale la pena.

lunes, 9 de agosto de 2010

90 km, ¡Sólo 90 km! (parte 15 del relato del Camino)

Una postal de la llegada a Portomarín.
Tras el calor agobiante nos esperaba una calle arbolada y cañas de sidra fresca de barril.

Posteo hoy uno de los últimos relatos de mi Camino de Santiago.

El año pasado recorrí unos cuantos cientos de kilómetros a pie hasta Compostela, y desde el camino fui enviando e mails a mis amigos y familiares. Tras una pequeña edición los he ido publicando. Quienes quieran leerlos todos pueden buscarlos en "archivo del blog" (columna derecha) haciendo click en "Camino de Santiago". Disfruten de éste, que quedan pocos...
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Gentes... in unitate:

Finalmente estalló el verano gallego, y seguimos caminando bajo el sol abrasador. Esto trae dos problemas, el primero es que la gente se levanta más temprano (hoy, por ejemplo a las CINNNNNCO de la mañana), y el segundo es que cuando promedia el día la temperatura es insoportable. La consecuencia de todo esto es que hoy el albergue huele a humanidad y a zoológico en iguales y desagradables proporciones.

Hace un par de días lavé toda mi ropa, que había ido juntando en prolijas bolsas de nylon, la sequé al sol y me sentí feliz. Al día siguiente metí todo en la mochila, la cerré y cuando me decidí a ponérmela... volví a sentir ese olor rancio a sudor y a cecina. ¿Cómo era posible, si tenía todo limpio, limpísimo, inmaculado e impoluto, lavado con mis propias manitas en el agua gélida de un lavadero de albergue?!. Y ahí descubrí que no era la ropa, es LA MOCHILA, que está insoportable (jajaja, ¡es la mochila a-cecina!). Increíble.



El camino por Galicia sigue igual. Es serpentante, entre campos de poco cultivo y pequeñas parcelas con vacas que pastan. Las retamas han florecido CASI CASI como en Bariloche en noviembre (allá hay más y son más lindas), y los árboles nos bendicen con sombras abundantes. Cantan los pájaros, ladran los perros, y caminamos felices por este entorno, aunque ahora somos más los peregrinos. Ocurre que en Santiago te dan el certificado de haber hecho el camino si has andado, al menos, 100 km; entonces aparecen por aquí muchos peregrinos novatos con mochilas pequeñísimas, botas relucientes y caritas de inocentes, poco bronceadas y plenas de ilusión. Me encanta que vengan, pero SON MUCHOS, y entonces la cosa se vuelve demasiado masiva, y era más linda la calma de otras etapas que la riada de gente en la que nos metemos cada mañana.

Me he hecho amigo de un economista madrileño con el que solemos andar ciertos tramos, muy conocedor de Galicia, sus costumbres y sus tradiciones, y amante del medioevo español. Resulta muy grata su charla sobre historia de estos reinos, y además son muy atinadas sus recomendaciones gastronómicas. Los mediodías se han convertido en tours de tapas y vinos, aunque de noche intentamos comer sólo austeras frutas con agua.



con Ubaldo, en la plaza de Portomarín, festejando por anticipado la inminente llegada a Compostela

Excepto por el calor, el camino parece más placentero, y no sólo por los paisajes, sino porque con el entrenamiento los pies ya no duelen y la mochila parece menos pesada. Por otra parte me he desprendido de algunas cositas que no usaba y he agotado todo lo consumible que traía al principio (barritas de cereal, sopas en polvo, yerba, chocolate, etc.), así que volamos por los
senderos, con total libertad.

Para mi alegría hoy llega a Portomarín mi amigo Santiago (Chanti para sus lectores e íntimos), lo que hará que el camino se vuelva más divertido en su recta final. Me mandó un mail avisando que viene y que quiere UNA CAMA CONFORTABLE. ¡¡¡POBRE!!!!, no sabe lo que se va a encontrar.

Saludos remixados. Se me termina el tiempo de internet! (aquí funciona con monedas)

Ramiro

Ah! algo que me dio risa. Acá el "pulpo a la gallega" (que almorcé hoy, por ejemplo), es sólo "pulpo", y la "empanada gallega" es sólo "empanada". Qué loco y qué obvio, ¿no?



viernes, 6 de agosto de 2010

Fotos de los últimos conciertos de la Capilla del Sol

Hicimos dos conciertos con la Capilla del Sol esta semana: el domingo en la Iglesia de la Inmaculada, en Tigre (prov. de Buenos Aires), y el martes en la iglesia de los Jesuitas de la ciudad de Santa Fe.

Presentamos el repertorio de nuestro CD "Como pudieran en cualquier catedral", con dos propuestas espaciales totalmente distintas. El primer concierto fue desde el altar de la iglesia, según las pautas "modernas" de concierto (el conjunto enfrentado al público, etc.), en cambio el segundo recital fue alternando el la cantoría de la iglesia (atrás, arriba) con el altar. Todo el programa lo pasamos subiendo y bajando, pero recuperamos la idea espacial de la celebración barroca, lo que fue sumamente atractivo para el público y formativo para nosotros. Tocar en una iglesia, y desde el lugar pensado para los músicos (la cantoría) fue un nuevo desafío acústico que nos permitió comprender mejor la situación auditiva que permanentemente intentamos reconstruír.

Aquí algunas fotos, de los felices conciertos:


El domingo, en la Iglesia de la Inmaculada, en Tigre



todo el grupo que viajó a Santa Fe, después del concierto.

Cantando la Salve, cierre del concierto en la iglesia de los jesuitas en Santa Fe

en Santa Fe, la misa cantada desde la Cantoría del templo jesuítico

sábado, 31 de julio de 2010

Crítica de nuestro CD en la Revista del Colón


Posteo a continuación la crítica del CD de la Capilla del Sol, que escribió Margarita Pollini para la Revista del Teatro Colón.

El emotivo programa de este disco lo repetiremos el DOMINGO 1 DE AGOSTO a las 16 en la Parroquia de la Inmaculada (Liniers 1560, Tigre, Prov. de Buenos Aires), y el MARTES 3 DE AGOSTO a las 20 en la Iglesia Jesuítica de N.S. de los Milagros (San Martín 1540, ciudad de Santa Fe).

CD CRÍTICA: Como pudieran en cualquier catedral (una misa en las Reducciones Jesuíticas del oriente boliviano, ca. 1750)

Capilla del Sol - Ramiro Albino, dirección musical

Integrantes: Silvina Sadoly, Adriana Sansone y Soledad Molina, sopranos – Cecilia Pahl, mezzosoprano - Pablo Travaglino, alto – Diego Sorá, tenor - Alicia Morán y Virginia Llansa, violines - María Jesús Olóndriz, cello - Evar Cativiela, vihuela y guitarra – Federico Ciancio, arpa – Cristina García Banegas, órgano – Eduardo Rodríguez, bajón – Sergio Bazán, percusión – Ramiro Albino, flauta dulce.

Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, 2010.

La propuesta del primer disco de la Capilla del Sol (conjunto residente del Museo de Arte Hispanoamericano Fernández Blanco y fundado en el 2004) es trasladar al oyente en tiempo y espacio a las misiones jesuíticas de la selva de Bolivia de mediados del siglo XVIII, donde la música fue una herramienta fundamental para la evangelización, un idioma que no requería traducción y a cuyo poder era difícil mantenerse ajeno. Con mucha inteligencia los jesuitas fueron sumando el bagaje musical de los indígenas (en especial instrumentos y ritmos) a las tradiciones llegadas desde Europa a través de compositores e instrumentistas, dando como resultado una fusión única.

Detrás de todo el CD, desde su presentación llamativa y cuidada hasta su concepto mismo, se puede advertir el ojo, la mano y la mente de Ramiro Albino, artista multifacético especialmente abocado a la difusión e interpretación de la música antigua que sabe contagiar su pasión por los caminos que recorre y plasmarla en cualquier realización suya, desde sus escritos hasta este trabajo discográfico. En torno a él se reúnen cantantes e instrumentistas de primer nivel, argentinos en casi su totalidad (la honrosa excepción es la organista uruguaya Cristina García Banegas, responsable de unos impecables fragmentos solistas).

La Capilla del Sol brinda en este disco la reconstrucción de un oficio religioso en aquellas tierras húmedas y selváticas, amalgamando la Missa de Pariache de Torrejón y Velazco con piezas de Domenico Zipoli, cantos devocionales y danzas anónimas conservadas en los archivos de Moxos y Chiquitos, y logra el objetivo enunciado al comienzo gracias a una interpretación soberbia de estas músicas diversas, vertidas aquí con tanta gracia y encanto como pudieran en cualquier misión del Barroco americano, por parafrasear la cita de Fray Francisco de Torres que da título al disco.

Margarita Pollini

jueves, 29 de julio de 2010

maneras de protestar...

Sandro Bondi, el Ministro de Cultura de Italia (conocido en aquel país como JAMES BONDI, EL ASESINO DE LA CULTURA jajajaa) quitó la subvención ministerial para un festival Pergolesi, por lo que no podrá escenificarse dos óperas barrocas: "Lo frate innamorato" y "L'olimpiade". Como protesta, un grupo de músicos especializados en autores preclásicos, hizo una serie de fotografías en ropa interior a la que llamaron "Grazie Ministro, ci hai lasciato in mutande" (Gracias Ministro, nos has dejado en calzones).

No sé si hay mucho más para decir, simplemente que la idea de protesta tiene poco que ver con los piquetes o escraches a los que estamos acostumbrados, y que evidentemente se muestra que tienen "otra cabeza" (no sé si obtendrán resultados con esto, pero al menos llaman la atención).

Las fotos las bajé de Facebook, del perfil del estudio fotográfico que las hizo, el RIBALTALUCE STUDIO. Pueden acceder al sitio del estudio a través del siguiente link (donde además hay otras buenísimas fotos de músicos y artistas... y no sólo en ropa interior!):

http://www.facebook.com/pages/Ribaltaluce-Studio#!/pages/Ribaltaluce-Studio/169098651266?ref=ts

Los que aparecen en las siguientes fotos son: Valeria Montanari (clavecinista), Marco Brolli (flautista) y Nicola Dal Maso (contrabajista, y fotógrafo del Ribaltaluce Studio).




domingo, 18 de julio de 2010

siempre hay MÁS para ver y oír...

Según me comentaron, Dorothee Oberlinger es algo así como "la nueva sensación" de la flauta dulce en Europa (si es que esos epítetos se aplican a un flautista). En marzo de este año coincidí en un festival en el que ambos tocábamos, y pude ir a su concierto donde hizo sólo música de Bach. Me pareció que hacía un despliegue impresionante de técnica, pero que parecía no tener alma.

De casualidad acabo de encontrar esto que posteo a continuación. Acá sí que me gusta lo que hace. No sé qué es el instrumento grave, y tampoco alcanzo a comprender cómo hace el músico para tocarlo (ni cuándo respira, o si hace respiración circular). De todos modos, poco importa, me encanta la propuesta.

Importante: no se asusten al poner play. El personaje que habla en alemán dura muy poco (y no dice nada trascendente! jajaja)

lunes, 12 de julio de 2010

La recta final, en Galicia (parte 14 del relato del camino)

El año pasado, recorrí a pie el trayecto que une el pueblo de Saint Jean Pied de Port (pirineos franceses) con Santiago de Compostela. Fue un viaje increible que me dejó gran rédito personal, y que recién ahora estoy pudiendo capitalizar en mi interior. Desde allá fui escribiendo, en tiempo real, mails a mis familiares y amigos más allegados. Desde mi vuelta, con cuentagotas, como quien resguarda su tesoro, los he ido publicando tras una breve edición. Posteo hoy el relato que escribí el 29 de mayo, desde Sarria).

Hola, hola...

Hoy les escribo desde Sarria. Estoy en un locutorio tercermundista donde una negra inmensa habla a los gritos a algún país africano, al tiempo que grita a su hijito que se porta pésimo y corre y canta más fuerte de lo que la madre habla (para llamar la atención, por supuesto). Un delicioso reducto del subdesarrollo en Galicia.

Tras haber dejado la agobiante meseta castellana y la sierra leonesa, el paisaje fue tornándose barilochesco y hace un par de días que estoy en Galicia, que es un inmenso y ondulante paisaje verde y campesino. Por aquí no hubo grandes conquistas medievales, ni hay tumbas de santos, caballeros o reyes. Tampoco se libraron en estas tierras batallas memorables, ni se escribieron cantares de gesta, romances o fantasías de ningún tipo. Es el campo, y así es todo, un entorno rural y sencillo en el que terminaré el camino, entre el olor a bosta de las vacas, las urracas, los mirlos, alguna lagartija, y los caseríos de piedra.



Hoy cumplo exactamente un mes de peregrinación, de caminar a paso lento, y de ver notables avances a todo nivel. Un mes de levantarme al amanecer y de ver cómo el paisaje cambia a cada paso, de la compañía de las flores y los pájaros, del sol de la mañana en mi espalda y del mediodía en mi cabeza, de la satisfacción de encontrar una fuente en medio de la nada, de ver pasar junto a mí al universo caminante, de sentir mis pasos en la tierra, las piedras, el cemento o el barro. Un mes de cielo y de horizontes, de sensibilidad y de gran alegría. Me quedan sólo 120 km, y estaré llegando a la tumba del Apóstol el miércoles a mediodía.



No hay mucho para contar en el poco tiempo que tengo hoy.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue ver, hace un par de días, cómo trabajaba una vaquera en la falda de una montaña. La mujer tenía unas diez vacas, un burro y un perro pastor. Desde la carretera gritaba al perro en un gallego cerrado e incomprensible, y era increíble lo que lograba. El perro llevaba las vacas hacia arriba, como ella quería, y luego bajaba un poco para ver cómo seguir. La mujer seguía gritando (el perro estaba a unos 100 metros aprox), y entonces iba tras el burro, al que también debía subir. El burro lo
coceaba, y el perro esquivaba con maestría las patadas, mientras ella sostenía sus gritos (es increíble que el perro pudiera escuchar aquello, y sobre todo que pudiera entender qué hacer en cada momento). Me quedé unos quince minutos viendo esto, porque me pareció increíble, mientras que ella pareció no haber reparado nunca en mi presencia. Créanme que era magistral.

Por lo demás, todo sigue igual. Los albergues gallegos nos dieron la feliz novedad de las sábanas descartables, por lo que podemos dormir mejor, siempre y cuando los alemanes nos lo permitan. Son mayoría, y representan lo más maleducado que hay entre estas gentes. No sólo porque hablan a los gritos a las cuatro y media de la mañana, sino porque además ignoran a todo el resto, desde el pedestal ario al que parecen estar todos subidos. Comen como animales, eructan fuerte, ríen brutalmente mientras toman cerveza, y se quejan de que los españoles no comprendan el alemán, “habiendo tantos germanos por acá”. Se acercan a veces a preguntar algo en inglés, y aunque les responda en alemán, ellos siguen hablándome en inglés, evidentemente no pueden soportar que un sudaka de cuarta como yo se llene los labios con las gemas de su lengua. El summum fue anoche, cuando una parejita teutona que se armó en el camino decidió pasar su noche de bodas en la litera de arriba de la que yo dormía. Sin palabras...

Bueno, queridos, los dejo por hoy.

Besos y abrazos de pulpo gallego, con pimentón, aceite de oliva y sal "gorda".

Hasta pronto

Ramiro

jueves, 8 de julio de 2010


El teatro Colón estrena el próximo martes una nueva versión de Don Giovanni con puesta en escena del alemán Michael Hampe, y dirección musical del carioca John Neschling. El elenco cuenta con varios nombres de trascendencia, entre los que se cuenta a la argentina Virginia Tola como Donna Elvira.

Me pidieron los comentarios para el programa de mano, que ha de estar en imprenta en estos días. Aquí lo posteo, quizás para preparación de alguno que planee disfrutar de alguna de las seis funciones de la ópera, o para que algún otro los lea mientras desempolva algún CD olvidado... quién sabe.

Don Giovanni, ossia il fin di chi fa mal

….Ya que la muerte (considerando las cosas de cerca) es el verdadero objetivo final de nuestra vida, desde hace unos pocos años me he familiarizado tanto con esta verdadera y mejora miga del hombre, que su imagen no sólo ya no conserva para mí nada de aterrador, ¡Sino que tiene mucho de tranquilizador y consolador!.

(Carta de Mozart a su padre, 4 de abril de 1787)


El año 1787 fue complicado para Mozart. Cabría preguntarse si algún momento de su vida fue distinto, pero ese se presentó especialmente difícil y tanático. En mayo murió su padre, figura fundamental de su existencia, y cinco meses más tarde estrenó en Praga la ópera Don Giovanni. La muerte como tema recurrente, una funesta coincidencia.

También Europa estaba convulsionada en 1787. Ese año se construyó el primer telar de vapor, mientras que llegaban de ultramar nuevos aires revolucionarios que parecían fortalecerse con la promulgación de la Constitución de los Estados Unidos de América. El mundo antiguo y artesanal comenzaba también a presagiar su deceso.

Lorenzo Da Ponte, el libretista veneciano, tras el éxito obtenido en 1786 con “Las bodas de Fígaro”, le propone ese mismo año un nuevo libreto basado en el mito de Don Juan, inspirado en “El burlador de Sevilla” de Tirso de Molina. Mozart ya había trabajado con Da Ponte en “Las bodas de Fígaro”, y se conserva un testimonio sobre él, aún anterior, en una carta que le envió a su padre desde Viena en 1783:

…”(Da Ponte)debe hacer por obligación un libreto completamente nuevo para Salieri (……) me promete hacer otro para mí. Pero quién sabe si podrá mantener su palabra, ¡O querrá!. ¡Vos sabéis bien que los señores italianos son muy complacientes en la cara! ¡Basta, ya los conocemos suficientemente!. Si está de acuerdo con Salieri, no obtendré ninguno en mi vida… (Carta desde Viena a Leopold Mozart, 1783).

Evidentemente, con los años se logró la confianza mutua, y bien sabemos que la dupla Mozart-Da Ponte funcionó exitosamente en el campo de la ópera italiana.

Durante los meses de verano, Mozart compuso su ópera en Viena, y al comenzar el otoño viajó a Praga junto a su mujer, y a Da Ponte para ultimar detalles, y terminar de escribir la música para los cantantes con los que contaría para las funciones. Trabajó hasta último momento en la producción, cuyo estreno dirigiría, se cuenta incluso que la obertura fue terminada la noche anterior, y que se la tocó sin previo ensayo.

El estreno fue todo un éxito. Los diarios comentaron la dificultad de la ópera y apostillaron que el público praguense nunca había escuchado algo como aquello. Hoy sigue siendo una de las óperas más representadas del mundo, y fue, sin duda, una de las que más influenció a los compositores del Romanticismo (baste recordar que Wagner la llamaba “la ópera de las óperas”).

El título completo es “Il dissoluto punito, ossia il Don Giovanni”,catalogada como Dramma Giocoso. Sólo con estos datos podemos hacer un análisis de varios aspectos de esta obra maestra. En primer lugar notemos que sin querer nos anticipa el final de la trama (el castigo que recibirá el libertino), lo que nos marca un contenido sutilmente moralizante. Pero luego esta idea de dramma giocosso, ilustra claramente el pensamiento mozartiano acerca de la ópera italiana que hasta ese momento podía ser sólo de dos tipos: seria o bufa. La primera estaba plagada de personajes vetustos y pétreos, antiguos héroes o mitos que eran usados como alegorías para exaltar virtudes del poder de turno, mientras que la segunda representaba en sus ideas un conjunto deforme de caricaturas populares y prototipos sociales. Ninguna de las dos era convincente para el compositor salzburgués, que entendía que la vida podía contar con toques de humor y seriedad, en sucesión permanente, creando climas contrastantes pero al mismo tiempo complementarios, por lo que prefirió esta nueva manera donde ambos opuestos coexisten de modo permanente, sin enseñar desde el mármol ni divertir desde la chabacanería.

Entrando de lleno en los contenidos, Don Giovanni está plagada de novedades, que si bien no serán alborotadoras en el concierto de la historia de la ópera, sí lo fueron para su tiempo.

El primer personaje que canta es Leporello, cuyo primer texto consiste en quejarse de su amo. En realidad poco importa si son Don Giovanni y Leporello, lo que vale la pena tener en cuenta es que se trata, en realidad, de prototipos sociales (donde el personaje principal es clara encarnación de la aristocracia). Y si volvemos a considerar lo temporal, y sacamos la cuenta que esta ópera fue escrita a poco más de diez años de la Revolución Francesa, nos daremos cuenta de la efervescencia del clima social europeo del momento.

Y tras pocos minutos de música ya está clara la estampa del libertino, quien ha tenido en su haber, como se cantará en la famosa “aria del catálogo” unas dos mil amantes: es un mentiroso seductor que huirá de todo lo posible a lo largo de las tres horas que dura la acción. Se fugará tras herir de muerte al comendador con quien se ha batido a duelo, luego se encontrará con una de sus amantes, y aprovechando su confusión desaparecerá, dejándola sola con Leporello y el famoso “catálogo” (que cuenta que Don Giovanni abandonó a todas las protagonistas de sus historias amorosas), seduce y rapta luego a Zerlina en su propia boda, cuando es descubierto, desenvaina su espada y se va, burlando a todos. Se cambia después sus ropas con Leporello, cuando se revela su identidad logra escabullirse, e incluso Leporello, el falso Don Giovanni se evade ante el peligro. Sin embargo, hay algo que no puede burlar y de lo que no logra apartarse: del castigo y la certeza de la muerte.

El discurso musical mozartiano es, en este caso, similar sus alocuciones escritas. En sus cartas encontramos juegos de palabras, citas, cambios de idioma, extrañas maniobras gramaticales, cambio del sentido del texto, superposición de mensajes, acertijos y hasta ciertos brotes de lirismo y rimas. En esta ópera ocurre lo mismo. Modela el texto musical con una sintaxis propia, un mismo tema sutil e inocente con el que pinta las palabras de Zerlina, con pocos cambios se puede volver áspero y simple como para que lo cante su prometido, Don Giovanni y Donna Anna se pelean utilizando imitaciones, y creando desconcierto, porque en boca de cada uno el texto musical que es casi igual parece ser contrastante, el mismo diseño sonoro que usa para unos comentarios libidinosos es tomado luego por Donna Elvira para expresar sus dudas sentimentales.

Estos juegos y ornamentos retóricos se subrayan además con los obvios coloridos orquestales, según la semantización instrumental de la época. Claro ejemplo de esto son los trombones que acompañan los parlamentos de la estatua del Comendador (obvia alusión a las fuerzas infernales), también hay efectos más previsibles como el acompañamiento pizzicato de las cuerdas cuando Don Giovanni se acompaña con la mandolina en la canzonetta “Deh, vieni alla finestra”.

Pero Mozart va más allá y demuestra su virtuosismo compositivo, subrayando la confusión de la fiesta con que termina el primer acto, en la que Don Giovanni seduce a Zerlina, mientras Ottavio, Anna y Elvira están enmascarados preparando su venganza, y Leporello anticipa un mal final, tres ensambles instrumentales, desde la escena tocan un extraño quodlibet de danzas en ritmos y metros diversos, mientras baila toda la compañía.

Finalmente llega el castigo, que no es humano sino celestial, llevado a cabo por el espíritu del Comendador ridículamente asesinado al comienzo de la ópera, que tras insistirle a Don Giovanni que se arrepienta, y sin lograr su cometido, ya que éste era digno hijo de su tiempo, desaparece dejando lugar a un coro de voces infernales que se lo lleva al Averno. Tras aclarar brevemente qué ocurrirá con cada uno de los personajes (las parejas se unen, Elvira se va a un convento y Leporello a buscar un mejor amo), surge la obvia moraleja:

“De los pérfidos, la muerte
A la vida es siempre igual”.

¿Será?

lunes, 5 de julio de 2010

¿Bach "todo terreno"?

No soy un amante de la música de Bach. En realidad no me interesa tanto el estilo barroco alemán como el italiano o francés. Sin embargo no puedo dejar de maravillarme y de admirar la figura de Bach, absolutamente indiscutible y casi inconmensurable.

Estos días, mientras redondeo capítulos del libro que estoy escribiendo, reviso textos y repaso obras y versiones, busco ilustraciones, voy y vengo por estilos y señales en el archivo de la memoria. Uno de los capítulos, el que está dedicado a la Retórica Musical, usa como ejemplo el coro inicial de la Pasión Según San Juan de Bach. Allí escribí esto:

El coro alaba y luego suplica a Cristo que le abra los ojos con la luz de su pasión. Mientras tanto hay dos oboes y dos flautas que hacen un permanente juego de disonancias que resuelven y alternativamente vuelven a disonar, y al mismo tiempo las cuerdas graves hacen un motivo repetido que al ser continuo se vuelve cada vez más presente y molesto. ¿Qué es lo que está pasando? El coro está cantando su parte que es algo así como una encarnación de la súplica de quienes están presentes en el momento de la ejecución (Bach lo pensó como el grito de la congregación reunida en la iglesia de un Viernes Santo), pero mientras tanto los oboes y las flautas se encargan de representar el llanto desconsolado de María Magdalena y María la Madre de Jesús, mientras que se escucha como fondo molesto y omnipresente el murmullo de la turba que anda por las calles. Fondo y figura, representación, alegoría, un mensaje y otro, todo junto. Todo eso ocurre en el primer número de esta pasión. La gente la escuchaba y mientras tanto, con losojos de la imaginación, veía la escena: Jesús, los verdugos, el llanto de su madre y la multitud de la ciudad.

Comencé entonces a buscar ejemplos auditivos y encontré un sin fin de versiones. Hay contrastes increíbles: algunas con instrumentos históricos, otras con coros inmensos, aquellas son rápidas, otras lentas al extremo, y ni hablar de las recreaciones de todo tipo. Y lo interesante es que Bach parece sobrevivir a todo, y salir airoso de toda intervención, aunque a priori parezca un atentado. Revisé entonces mis discos, y encontré versiones de Bach con instrumentos hindúes, con quenas y anatas, con guitarra eléctrica....

Mi preferencia son las versiones historicistas, sin duda, pero escucho las alternativas, y por más que podrían ser destructoras... NO PUEDEN CONTRA BACH. Es increíble, resiste a todo.

Posteo a continuación tres videos de este impactante número coral. Una versión de Herreweghe sobre la que se ha puesto escenas de "La pasión de Cristo" (la película dirigida por Mel Gibson). Es espectacular, literalmente, lo bien que pueden fusionarse imágenes y música, y lo "cinematográfica" que puede ser la música de Bach.

Luego una versión africanizada del número, según esa idea globalizada de una world music que es más plástica que étnica, pero que responde a los gustos y fantasías occidentales sobre lo que puede ser la realidad africana y el deseo de unir culturas.

Finalmente una versión de estética anticuada. Karl Richter dirigiendo Bach a la manera de la mitad del siglo pasado, con un coro de voces ingenuas y pocos instrumentistas comprometidos con el estilo desde la comprensión de su lenguaje.

Y aún cuando parece que todo lo externo va a asfixiar la música, Bach sale inmune e ileso de todo embate.






martes, 29 de junio de 2010

hay rumores nuevos en la biblioteca


Hace tiempo que estoy trabajando en un libro, una guía de audición de la música antigua, atendiendo a ciertos temas que me parecen fundamentales para la comprensión del género: la relación de la música con el entorno visual del momento en que fue escrita, la exigencia de usar instrumentos y técnicas de época, la necesidad (o no) de recurrir a partituras facsimilares, etc.

Es un proyecto muy querido, que me está llevando un buen tiempo, pero que también me ofrece grandes satisfacciones, al permitirme reflexionar sobre temas que me resultan cotidianos y que día a día voy redescubriendo y puliendo, destapando nuevas aristas que por años me habían pasado desapercibidas.

Junto a la cantidad de páginas escritas crece la ansiedad por dar a conocer el trabajo (¡mis amigos me escuchan hablar del tema todo el tiempo!), por lo que hoy transcribo aquí un par de párrafos de uno de los capítulos iniciales, que habla sobre lo moderno de escuchar música antigua. Aquí se los dejo. Bienvenidos sus comentarios, sugerencias e ideas..

..........................................

La música antigua ya forma parte de nuestro entorno musical, de los que dedicamos nuestra vida a entenderla, descifrarla y comunicarla, de aquellos que la disfrutan desde abajo del escenario, e incluso de los que no le encuentran sentido.

El gran inconveniente es que podemos intentar reconstruír en gran parte al intérprete de época, pero no al público de época. Podríamos elegir, de ahora en más, escuchar solamente obras de los siglos X al XVIII, pero nuestra experiencia auditiva pasó alguna vez por los románticos, los posrománticos, las vanguardias de todo tipo, jazz, folklore, rock and roll, cumbia, la ridículamente llamada músicamelódica (¡como si la mayoría de los estilos musicales no tuvieran melodía!) y hasta los cantos de las hinchadas de las canchas de fútbol. Pero además tenemos otros tiempos, otras lecturas, otras imágenes en mente, y sobre todo, otra manera de vivir la sociedad, que también es distinta. A veces quisiéramos un mundo sonoro a la antigua, pero sin perder por ello ninguna prerrogativa de la actualidad. Tenemos entonces que hacer vivir el arte de otra época pero haciéndolo coexistir con las nececidades, usos y gustos de la nuestra. Surgen entonces atractivos géneros híbridos, propios de nuestro tiempo: recitales de danzas antiguas con coreografías contemporáneas, fusión de estilos preclásicos con manifestaciones de otras extracciones, atractivos videoclips de música antigua (donde el sonido intenta respetar las normas interpretativas del pasado en combinación con los códigos visuales de avanzada); y por supuesto, nuevos emplazamientos de la escucha: conciertos barrocos en la ruta a través del equipo de audio de un automóvil, canto gregoriano en la ciudad, saliendo de auriculares alimentados por un reproductor personal portátil propiedad de un corredor de bolsa, Vivaldi en la sala de espera del dentista o un aria de ópera de principios del XVIII a todo volumen como parte de la banda sonora de una película.

Es que nos atrae tanto este tipo de música, justamente, porque somos dignos hijos de nuestro tiempo.

jueves, 24 de junio de 2010

Acuarelas del camino, segunda entrega



Posteo hoy una dilatada segunda entrega de las acuarelas que pinté hace un año en el Camino de Santiago. A lo largo de los varios cientos de kilómetros que caminé entre Saint Jean Pied de Port y Santiago de Compostela, pinté unas veinticinco acuarelas (¡y saqué más de tres mil fotos!), con la idea de captar imágenes no sólo con la cámara o la memoria, sino también con el análisis.

En diciembre hice un posteo de cinco, aquí van cinco más. Si quieren ver las anteriores, busquen en el archivo del blog, la entrada del 8 de diciembre del año pasado.

Que disfruten de la segunda serie. Bienvenidos sus comentarios.


Puente la Reina, al fondo la Iglesia de Santiago



Azofra, Iglesia de Santa María



León, Iglesia de Santa María del Camino



Los Arcos, Iglesia de Santa María



Navarrete, Iglesia de la Asunción

lunes, 21 de junio de 2010

Escuchar el mármol

El arte del Barroco modificó la materia hasta hacer posible lo hasta lo más inverosímil.

Hoy les propongo mirar estos cinco rostros de escuculturas de Bernini, para que escuchen al mármol en los suspiros de Teresa, la respiración agitada de David, los gemidos de Proserpina, un grito de Dafne y los aullidos del Alma Condenada. Se hace real entonces el "oír con los ojos" de Sor Juana, y el "escuchar con los ojos a los muertos" de Quevedo.






jueves, 17 de junio de 2010

Feeling Asterix (parte 13 del relato del Camino)


Posteo hoy uno de los relatos finales de mi experiencia del año pasado, transitando como peregrino el Camino de Santiago. Mis actividades de los últimos meses han hecho que interrumpiera la publicación de estos textos, que envié por mail hace trece meses a mis amigos íntimos y familiares. Si los lectores quieren leer los anteriores, busquen las entradas al blog con la etiqueta "Camino de Santiago".


Hola a todos

Hoy seré breve, pues estoy en un pueblo mínimo, donde hay UNA computadora para toda la gente, y hay quienes esperan para usarla.

Finalmente llegué a Galicia esta mañana, y estoy en O Cerbeiro. Es un pueblo un tanto artificial, demasiado reconstruido, con pretensiones "pueblo prehistórico". Entonces es como si fuera un parque temático de Asterix, con casitas con techo de paja y chozas circulares, tiene su gracia, pero muy efímera (hasta que te das cuenta de la artificialidad del entorno). Es alto, y hace un poco de frío, sin embargo el día es soleado, primaveral y feliz.

Esta mañana, cuando llegué al hito que marca la entrada a Galicia, y me dí cuenta que me quedan SÓLO 150 km para llegar a Santiago, me dio algo así como una tristeza. Se acaba el camino, aunque aquí todos dicen que "vas a Santiago, pero a Santiago nunca llegas", o que "comienzas el camino, pero nunca lo terminas". No sé qué decir. Por supuesto que ya me tentaron con nuevos caminos: "que si coges tal vas por Palencia, y pasas por tal, tal y tal santuario románico", "deberías coger la vía de la Plata, y disfrutarías de tales sitios", "si te animaras por el camino del norte verías toda la costa", "desde Madrid pasas por lugares históricos, hay más fauna y nunca caminas por carretera"... Ah!... claro que me gustaría volver. Ya veremos.

Les agradezco a todos sus mensajes. En algùn momento iré respondiendo, pero sepan que los he leído a TODOS, y que me llenan de alegría, de risa a veces y en algunos casos, de orgullo.

Saludos a todos y hasta la próxima

Ramiro

Peregrinos deambulan por las calles de O Cebreiro

domingo, 13 de junio de 2010

devociones technicolor

el monograma del Nombre de María en un púlpito de San Ignacio de Moxos

La semana pasada presentamos el CD de la Capilla del Sol, en el que reconstruímos un oficio religioso en las Misiones Jesuíticas de Bolivia, tal como pudo haber sido celebrado a mediados del siglo XVIII. Posteo a continuación el texto que escribí para el booklet del disco, un acercamiento a la estética musical de aquellos sitios. Tal como he ofrecido por otros medios, sabiendo que el disco no tiene distribución masiva ni global, ofrezco enviarle, a quien quiera, algunos tracks de la grabación, lo que más queremos es que nuestro trabajo se difunda, más allá de las ventas. Si quieren recibirlos escríbanme a ramiroalbino@hotmail.com.

Los colores de la devoción

El repertorio de este disco es la síntesis de un trabajo sostenido durante años. Fruto de viajes, lecturas, cavilaciones y fantasías. Tras recorrer diferentes rutas misionales, disfrutando el contacto con la exuberante naturaleza que rodea a las antiguas misiones, y analizando y aprehendiendo la impronta cultural indeleble que la Compañía de Jesús dejó en pueblos y ciudades, hemos llegado a este resultado hipotético acerca de la reconstrucción musical de una misa en las Misiones Jesuíticas de Bolivia, tal como pudo haber sido celebrada y cantada al promediar el siglo XVIII.

La gran particularidad de lo que hoy llamamos el Barroco Misional es la mezcla de estilos. A lo largo de casi dos siglos, estos pueblos, recibieron misioneros de Alemania, Argentina, Bolivia, República Checa, Chile, España, Francia, Hungría, Italia, Paraguay, Perú, Polonia y Suiza. Se comprende entonces que las influencias artísticas fueron diversas, y que lo que se vivía entonces era una suerte de “estilo internacional”. A esto hay que agregar que una idea rectora del sistema misional era su aislamiento del modo de vida de las colonias ibéricas, si bien vivían al amparo del sistema legal español. Estas circunstancias hicieron que las manifestaciones artísticas que se desarrollaron en un contexto tan especial, fueran diferentes de aquellas que asociamos a priori cuando se habla de “Arte Barroco Americano”.


María Auxiliadora, y dos ángeles. En un altar de la reducción de Concepción

Pese a las distancias, las reducciones eran fieles a Roma y al Papa. Y tenían una intensa actividad litúrgica de acuerdo a los cánones europeos de la época. La vida en la iglesia de la Contrarreforma era inconcebible sin música, y se importó entonces a estos pueblos el modelo de las Capillas musicales: conjuntos de músicos profesionales dedicados al arte musical en la iglesia. La gran diferencia es que estos grupos no siempre tenían un Maestro de Capilla profesional, que se encargara de dirigir a los músicos y de mantener el repertorio actualizado, presentando novedades en cada fiesta o celebración. Lo que había, entonces, era archivos que se nutrían del repertorio traído por los misioneros o escrito en aquellas reducciones donde hubiera un compositor. Cuando era necesario elegir la música para una celebración, se seleccionaba material del archivo, teniendo en cuenta los textos de las obras y el orgánico disponible, pero sin buscar la coherencia temporal ni estilística, en concordancia con un modo de vida que permanecía aislado de las modas.

Con ese mismo criterio armamos nuestro oficio, que no responde al propio de ninguna fiesta. El objetivo no fue ser fieles a la liturgia, sino revivir el modelo sonoro de aquellas celebraciones en las que coexistían piezas compuestas para el grupo profesional, cantos devocionales en lengua vernácula, danzas, y aclamaciones y respuestas del celebrante y el pueblo.


Otro detalle del púlpito de Moxos


Un rasgo distintivo de la Compañía de Jesús es su sostenido interés en el intercambio epistolar entre sus miembros. El mismo San Ignacio se encargó de mantener cohesionado a su primer grupo de compañeros mediante una importante y fluida comunicación escrita. Es así que desde las misiones se notificaba y comentaba todo a los provinciales y a Roma. Gracias a éstas y otras fuentes iconográficas y textuales, y a las partituras e instrumentos conservados, es que manejamos muchos datos sobre su praxis musical. Esto nos permite reconstruir el fuerte colorido del mundo sonoro que acompañaba la vida de las misiones.

Algunas partituras del repertorio grabado en este disco indican que deben tocarse con violines, cello, órgano, arpa y fagot. Otras no especifican los instrumentos, dejando su elección al criterio de quien las aborde. Siguiendo la práctica de la época hemos instrumentado el continuo, y agregamos flauta y percusión en algunas obras. Algo que puede resultar llamativo es la inclusión de los violines doblando las voces en algunos momentos de la misa de Torrejón y Velasco. Para tal decisión nos basamos en otras obras de los archivos misionales en las que se utiliza este mismo recurso, coloreando las partes vocales y engrosando su caudal sonoro, aún cuando los violines no suelen aparecer en la música española del siglo XVII.

La inclusión de instrumentos de percusión en el contexto litúrgico responde a necesidades del repertorio. En primer lugar tenemos en cuenta que en las misiones se mantenía la costumbre de danzas sagradas como parte de los oficios, lo que se evidencia en los archivos donde hay cantidad de música para bailar. Diego de Eguiluz (1696) señala: “…al entonar la Gloria entran varios géneros de danzas a la iglesia. Pero además consideramos una de las fuentes iconográficas fundamentales del barroco misional: el friso de la iglesia de Trinidad, en Paraguay, donde aparece una orquesta de ángeles músicos con diversos instrumentos, incluyendo maracas. Llama la atención que éstos sean los únicos que tienen un pie de frente, con el que parecen marcar el pulso. Los misioneros dejaron textos sobre el modo de bailar de los indios, y hemos intentado reconstruírlos acústicamente. “Con hilos gruesos tejen una red. De ella cuelgan todas las garras de ciervos, pequeñas conchas y caracoles que pueden; con esta red se ciñen los lomos, de forma que caiga sobre la espalda y luego inclinando medio cuerpo, la arrojan y la atraen con cierta fuerza, para aumentar el ruido con el choque fuerte, pero de tal manera que no se aparte ni un pelo de la melodía” (Francisco Javier Eder, 1791).

Para enriquecer aún más el colorido instrumental hemos recurrido a campanas grandes (las de la iglesia de San Xavier, en Chiquitos) y pequeñas, acompañando la procesión de entrada, coloreando algunas danzas e incluso haciendo melodías, suponiendo que aquellas conservadas en el coro de la iglesia misional de Santa Ana de Chiquitos eran para eso, y al uso de ciertos registros de órgano como el de Pájaros, del que tenemos evidencia en un texto escrito por Florian Paucke en 1762: “Yo tenía en él [órgano] cuatro pequeños registros que representaban una gritería de aves, ésta era especialmente grata a mis indios y por ello merecí que ellos me denominaran un hechicero”.

Finalmente, lo que podemos considerar, aún sin poder reconstruirlo, es el entorno de celebración en el que se escuchaba esta música. Durante los días de fiesta, el mundo cotidiano se transformaba, pero aún así no perdía su esencia. Se engalanaba los frentes de las casas principales, la iglesia era decorada por dentro y por fuera, y se llenaba la plaza misional de ornamentos. Las vestimentas y enseres litúrgicos que se usaba eran especiales y más ricos. Había más luces y se perfumaba el aire con pebetes e incienso. Cambiaba incluso el toque de campanas. Lo mismo de siempre, pero cada vez distinto.

El jesuita Jaime Oliver, tras la expulsión, escribió con nostalgia:

“El día de la fiesta se predicaba del santo misterio, y después se cantaba con gran solemnidad la misa, a la que asistía todo el cabildo vestido ricamente. (…) Seis u ocho muchachos vestidos de ángeles con sus guirnaldas de luces en las manos, ocho o diez muchachos acólitos con sus sotanillas de granilla bien hechas, y sus ricos roquetes bordados unos y otros con puntas de encajes finos. Para aquellos días se alhajaba particularmente la iglesia y el presbiterio, y se iluminaba muy bien. La música de voces e instrumentos según la mayor solemnidad del día, se había preparado y lo hacían con particular primor. Todo respiraba devoción y alegría”.

No pretendemos reconstruir aquella vida. Intentamos acercarnos a sus sonidos, y gracias a estos ver con la vista de la imaginación, según la idea de San Ignacio, un poco de lo que fue aquel modelo social y cultural.

Ramiro Albino


Concierto de la Capilla del Sol en San Xavier (Festival Misiones de Chiquitos, 2008)

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