viernes, 25 de noviembre de 2011

El Barroco, a la moda

El blog ha estado un tanto abandonado en los últimos meses. Es que se mezclan el cansancio y las actividades. Y ocurre que la placentera o sugestiva actividad de "tirar botellas al mar", a veces deja de ser un aliciente, al dudar si alguien realmente se acercará a este espacio a leer, o en síntesis, si vale la pena hacer esto. Más allá de todo, mi interés en comunicar, y mi pasión por hacerlo, hacen que vuelva al ruedo, y que les deje nuevas cosas. 

Posteo hoy un texto que escribí para el programa de mano del concierto que ofreció el martes pasado la soprano Verónica Cangemi en el Teatro Colón de Buenos Aires, una síntesis de ideas sobre la música barroca en el Barroco y hoy, y las similitudes y diferencias de su praxis. Que lo disfruten. 



El concierto alla moda

Ir a un teatro de ópera en la época de Vivaldi o Handel era algo totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados hoy en día. En primer lugar consideremos la sala y tengamos en cuenta que lo que hoy llamamos “platea” no existía, porque no había sillas sino un espacio vacío, o vestido con algunos asientos de madera. Allí se reunía la parte más pobre de la audiencia, los ricos estaban arriba, en los palcos.

Tener un palco, o en su defecto alquilarlo por temporada, era signo de prestigio social. En ese pequeño espacio, a veces decorado a criterio y gusto de sus propietarios, se solía asistir a todas las funciones de ópera, aún cuando un título se repitiera varias veces. Es posible que la primera vez que se escuchaba y veía desde allí una ópera, se prestara más atención al libreto, pero luego, al ser ya una historia conocida, en los palcos ocurrían otras cosas: la gente conversaba, comía, se entretenía con juegos de azar, galanteaba o sencillamente cerraba las cortinas para entregarse a juegos amorosos y sexuales (con muy buena música de fondo). Mientras tanto, abajo, el público intentaba amoldarse en los incómodos bancos de madera.

El teatro era entonces un sitio de encuentro social y esparcimiento en el que además se escuchaba música. El conde venciano Francesco Algarotti (1712 – 1764) explica que al entrar al teatro parecía que se podría “escuchar el ruido del bosque, o el rumor de un mar agitado por el viento, tan grande es el estrépito que hace la audiencia; y los más atentos espectadores se callan solamente para alguna aria de bravura, y singularmente para las danzas, las cuales, según ellos, no empiezan nunca bastante temprano y no duran lo suficiente…”

Una función duraba muchas horas, porque no sólo se ofrecía una ópera sino además una serie de intermedios cantados y bailados, sin solución de continuidad. Los teatros no tenían sanitarios, por lo que la gente entraba y salía permanentemente del edificio para hacer sus necesidades fisiológicas. Además había un cuerpo de guardia contratado por el empresario teatral que se renovaba en medio del espectáculo, sin pensar en el ruido que hacía tal desplazamiento.

En carnaval, al menos en Venecia, donde se escuchó buena parte de la música del programa de hoy, la gente asistía al teatro disfrazada. Taddeo Wiel en su libro sobre teatros venecianos de siglo dieciocho cita una ordenanza que dice que “Sus Señorías no pueden acceder a los teatros, y aún menos a la platea sino en máscara y con el bautín adaptado a la cara; igualmente las damas tienen que llevar máscara y sólo se les permitirá no llevarlas cuando vayan con su vestido, esto es de negro, quedando prohibido entrar con él en Platea; lo mismo harán todos los civiles, menos los forasteros”. Podemos imaginar entonces las conductas que permitía el anonimato colectivo.

En medio de todo aquello, los intérpretes cantaban historias.

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Uno de los retratos más interesantes y divertidos del mundo de la ópera del siglo XVIII es “El teatro a la moda”, libro que Benedetto Marcello publicó de manera anónima en 1720. Escrito en estilo satírico, el texto plantea retratos de los principales personajes de aquel universo: cantantes, libretistas, tramoyistas, músicos, madres de las divas, etc., mostrando la ignorancia y sus conductas vulgares y clónicas. Aparece allí la figura de la virtuosa como una mujer pueblerina y pretenciosa que no sabe ni hablar y va a todos lados con su madre, que es capaz de cualquier mentira para lograr un rol de ópera, que falta a los ensayos con excusas infantiles, se queja del vestuario y compite con todo el resto del elenco, llegando al extremo de contar la cantidad de notas o palabras que tiene la cantante que hace el rol secundario. Canta maravillosamente pero no comprende la música ni el texto que está diciendo ni busca ayuda para poder vislumbrar el sentido de las frases, y si llega a equivocarse, no duda en echar la culpa a otro miembro del elenco o la orquesta, o al mal libreto o música.

Baste con ver lo que Marcello nos plantea sobre su presencia en el escenario para poder comprender mejor el personaje: “Mientras algún personaje recita con ella o canta una Arietta, la virtuosa moderna saludará a las máscaras en los palcos, sonriendo al maestro de Capilla, a los Instrumentistas, comparsas, Apuntadores, etc., poniéndose luego el abanico ante la cara para que el público sepa que ella es la Sra. Giandussa Pelatutti y ya no la Emperatriz Filastrocca a la que representa, cuyo carácter majestuoso podrá conservar luego fuera del teatro” [1].

Más allá del sarcasmo, las virtuosas de la ópera eran cantantes de excelentes condiciones vocales que además habían recibido una importante formación, siendo especialmente requeridas las italianas, que provenían de los numerosos conservatorios que había en aquellos años en la península.

Sin embargo, el medio operístico era complicado, más allá de los cantantes. El libretista Carlo Goldoni, en sus Memorias recuerda un infausto episodio en el que pretendió leer el texto de una nueva ópera a un grupo de gente de teatro. Como era imposible hacerlo en paz, un caballero lo llevó aparte e intentó explicarle cómo desenvolverse en tan turbulento mundo diciéndole: “Me parece que no ha estudiado usted mal el arte poético de Aristóteles y de Horacio, y que ha escrito su ópera según los principios de la tragedia, y que por lo tanto no sabe que el drama en música es una obra imperfecta, sometida a reglas y costumbres que no tienen en verdad sentido común, pero que es conveniente seguir a pie juntillas. Si estuviera en Francia podría preocuparse más por agradar al público, pero aquí [en Venecia] es conveniente principiar por complacer a los actores y las actrices, conviene conformar al compositor de música, conviene consultar al pintor de las decoraciones. Los tres principales personajes del drama deben cantar cinco arias cada uno, dos en el primer acto, dos en el segundo y una en el tercero. La segunda actriz y el segundo soprano no deben tener mas que tres , y las últimas partes deben conformarse con una o dos a lo sumo… sobre todo debe evitarse dar arias apasionadas o de bravura o rondó a las segundas partes”.

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Un cantante (virtuoso o no) que en nuestro tiempo pretenda reconstruir el mundo vocal del pasado es muy distinto. La diferencia radica en su formación y acercamiento a un repertorio que a priori no es sencillo. Buena parte de la música barroca no está editada, por lo que conseguir el material implica contacto con musicólogos y transcriptores que accedan a manuscritos o libros antiguos. Luego, el cantante tiene que reconstruír una técnica que tiene similitudes con el modo de cantar de otras músicas, pero que además presenta elementos que cayeron en desuso y que hay que volver a considerar, en base a tratados y documentos.

Pero además, en nuestro tiempo, ha cambiado la manera de hacer conciertos y de acercarnos al repertorio. Escuchamos conciertos de música barroca según códigos que se establecieron durante el Romanticismo, manteniendo el silencio y prestando una finísima atención a la música y a las palabras. El costado social del teatro no se da durante la función, sino en los intervalos, o en las reuniones que podemos organizar para la salida. También es diferente la relación del virtuoso con su público, con los medios y con las salas de concierto.

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Pero además, quienes nos interesamos en músicas del pasado estamos muy felices de vivir en el presente, aunque a veces nos ataque una supuesta nostalgia de lo no vivido. Nos gusta llegar a un teatro en el que tenemos una ubicación fija en un asiento cómodo, disfrutamos de un café en intervalo o del caramelo durante la función (aunque nos ponga nerviosos que su papel crujiente moleste a nuestros compañeros de fila o palco), estamos tranquilos de saber que el teatro tiene baños amplios y limpios. Y parte de la actualidad de los conciertos es que existan recitales como este al que asistimos hoy, donde sabemos que el espectáculo se crea en torno a una cantante sin necesidad de fingir que estamos interesados en una ópera o libreto. La gente compra su entrada o abono y no sabe qué va a escuchar, sino a quién.

La primera parte de nuestro concierto de hoy cuenta con música de Handel. Verónica Cangemi canta una selección de arias de tres de las cinco sopranos que componen el elenco de Xerxes: un aria de Jerjes (rey de Persia), una de Romilda (amante de Arsamene), y una de Atalanta (la hija de Ariodante). En el elenco original de 1738 fueron cantadas por tres reconocidas figuras del momento: el castrato Caffarelli, que había sido alumno de Porpora en Nápoles, la ligerísima soprano conocida como “La Francesina”, de origen francés aunque formada en Italia, y Margherita Chimenti, otra soprano italiana que desarrolló su carrera en Inglaterra, con una tesitura acotada, pero ilimitadas condiciones expresivas. Este supuesto “milagro” de que una sola persona cante tres personajes puede tener lugar sólo en conciertos de este tipo y de esta época, cuya primera parte concluye con un aria de bravura de la ópera Amadigi, también de Handel, con una línea vocal pirotécnica que por momentos parece previsible, aunque siempre termina más allá de lo imaginado.

La segunda parte del concierto estará dedicada mayormente a arias de óperas de Vivaldi, con el agregado de un concierto de Telemann, para dos flautas, con claras influencias de la música popular del norte de Europa, y el contrapunto siempre grato de su música instrumental. Tras el impactante comienzo con un aria de coloratura de “Ottone in Villa”, en la que el personaje de Caio demuestra su desesperación al enterarse que su amante mira a otro hombre, se escuchará un aria de la ópera “Ercole sul termodonte”, esta vez un pedido de ayuda, una íntima confesión de dolor de una princesa amazona, dicha al viento y a los pájaros en la soledad de la naturaleza. Seguirán dos arias lentas, de las óperas “Catón en Útica”, y “Orlando furioso”, esta última con importantes partes concertantes para el traverso. El cierre será la ya famosa aria de Constanza de la ópera “Griselda” en la que la música pinta esa metáfora común de tantas épocas, en la que se muestra al alma como una barquita, desesperada en medio de una tormenta de mar, con todos los giros de coloratura que se pueda esperar, y que siempre nos gusta escuchar.

Pero hay algo más, que diferencia este concierto de aquellos del siglo XVIII. Volvamos a Francesco Algarotti, y a su “Saggio sopra l’Opera in musica” (1762), donde leemos: “…En fin, qué cosa se puede esperar de bueno de una banda de personas donde ninguna quiere estar en el lugar que le corresponde, donde tantas supercherías le hacen al Maestro de Capilla y muchas más al Poeta que debería presidirlos a todos y timonear todo; donde entre los cantantes surgen todos los días mil pretensiones y disputas sobre el número de las arietas, sobre la altura del casco guerrero, sobre el largo del mando, más difíciles a resolverse que en un congreso el ceremonial o la mano entre embajadores de varias coronas”.

No hace falta pensar demasiado, los instrumentistas, la cantante y el director que escuchamos hoy, están felices de participar en el concierto, y el público viene, sin vueltas ni máscaras, a escuchar virtuosismo, velocidad, y delicadeza en la interpretación desde su cómoda butaca. Todo se conjuga para que sea una fiesta. ¡Salud!

Ramiro Albino


[1] Giandussa Pelatutti podría traducirse como “Presumida Pelatodos”. Filastrocca es una canción breve en la que se repiten las sílabas y se usan palabras del lenguaje coloquial.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El disco de la Capilla del Sol ya tiene fecha de lanzamiento

Me complace poder anunciar que YA TENEMOS FECHA PARA LA PRESENTACIÓN DEL NUEVO DISCO DE LA CAPILLA DEL SOL. Será en la apertura del Festival de Música Antigua de la Ciudad de Buenos Aires, en la Iglesia de San Ignacio, el próximo martes 8 de noviembre. En breve más detalles al respecto. 

Por ahora posteo un video-anticipo, para quienes no lo vieron antes. Además de escuchar un fragmento de la música, el video presenta la lista completa de intérpretes, y una simpática serie de imágenes tomadas durante la grabación.



lunes, 5 de septiembre de 2011

arrancamos la semana con PASIÓN y ORGULLO

Copio hoy un texto del blog de mi amigo Eduardo Kastika, un creativo que lucha por un mundo más creativo. Si quieren ver la entrada original, pueden ir al blog de Eduardo Kastika

¡Súper lunes para todos!

PASIÓN POR LO QUE HACEMOS, ORGULLO POR LO QUE LOGRAMOS

Por: Eduardo Kastika - @EduardoKastika

Pasión y orgullo son dos ideas que están relacionadas. Pero son diferentes.

La pasión es la satisfacción, el amor por la tarea que se realiza.

Usted puede ser un apasionado por la música, el baile, la astrología o el diseño. Amar un oficio, amar el proceso de crear algo.

A lo largo del tiempo, la pasión se cultiva con la práctica.

El orgullo es otra cosa. Es la satisfacción por los resultados logrados.

Es ver lo que uno logró y sentir que hizo “click”, que funcionó.

Con el tiempo, el orgullo se alimenta con la retroalimentación de los otros. De nuestro público, de nuestros interlocutores. El orgullo motoriza los aplausos. Los aplausos generan orgullo.

Pasión por lo que hacemos. Orgullo por lo que logramos. Pasión por el proceso. Orgullo por el producto.

Usted puede sentir pasión por muchas cosas sin generar resultados en ninguna. Puede ser: apasionados de la pintura que no pintan, apasionados del diseño que sólo lo evalúan.

Pero lo interesante es tener pasión al menos en algo de lo cual también se siente orgullo.

Puede ser que la frustración se defina como sentir pasión por algo pero no dedicarse a ello. Como si fuera jugar a otro juego. Juego en donde conseguimos resultados por los que estamos sólo medianamente orgullosos.

En cambio la equivocación sería no estar permanentemente orgullosos por lo que logramos pero, al menos, seguir haciendo lo que nos apasiona.

La creatividad, que está muy relacionada con la autoestima, es una fusión de estas dos ideas: orgullo y pasión. Proceso y producto. El “qué” y el “cómo”.

Pasión por lo que hacemos, orgullo por lo que logramos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

(puertas del camino, decimo octava entrega)

Tras una ausencia quizás demasiado larga, aunque quizás también imperceptible, vuelvo a la carga con las fotos de puertas que tomé a lo largo del Camino de Santiago hace un par de años.

Acompaño hoy las imágenes con fragmentos de un texto sacado del libro "Aguafuertes porteñas", de Roberto Arlt, donde se habla del vagabundeo, de lo que puede verse cuando uno quiere ir más allá de lo obvio, y de lo cotidiano como una vidriera. El Camino de Santiago no es un vagabundeo, pero sí un inmenso show en el que lo aparentemente imperceptible toma nuevas dimensiones: una mirada, una flor a lo largo del camino, o una colección de cerrojos.

Disfruten de las fotos, y del domingo que les toque (con sol o sin sol, con trabajo o descansando).

Comienzo por declarar que creo que para vagabundear se necesitan excepcionales condiciones de soñador. (...) Ante todo, para vagar hay que estar por completo despojado de prejuicios y luego ser un poquitín escéptico, escéptico como esos perros que tienen mirada de hambre y que cuando los llaman menean la cola, pero en vez de acercarse, se alejan, poniendo entre su cuerpo y la humanidad, una respetable distancia.

Para un ciego, de esos ciegos que tienen las orejas y los ojos bien abiertos inútilmente, nada hay para ver en Buenos Aires, pero, en cambio, ¡qué grandes, qué llenas de novedades están las calles de la ciudad para un soñador irónico y un poco despierto! (...) Los extraordinarios encuentros de la calle. Las cosas que se ven. Las palabras que se escuchan. Las tragedias que se llegan a conocer. Y de pronto, la calle, la calle lisa y que parecía destinada a ser una arteria del tráfico con veredas para los hombres y calzada para las bestias y los carros, se convierte en un escaparate, mejor dicho, en un escenario grotesco y espantoso donde, como en los cartones de Goya, los endemoniados, los ahorcados, los embrujados, los enloquecidos, danzan su zarabanda infernal (...)

(Roberto Arlt / "El placer de vagabundear", en Aguafuertes Porteñas)








sábado, 3 de septiembre de 2011

La Capilla en Eslovenia

En el mes de agosto hicimos una gira por diferentes lugares de Europa, con la CAPILLA DEL SOL,ensamble que dirijo. Nuestro repertorio fue música sacra de las misiones jesuíticas de Bolivia.

Los últimos conciertos del viaje fueron en Eslovenia, en el Festival stare glasbe Seviqc Brežice. Tras el primero de nuestros conciertos, apareció este video en la televisión eslovena (intuyo que es un canal abierto, pero no entiendo nada de esloveno, quizás algún lector pueda darnos una mano contando de qué se trata el video). Seguramente, igual que yo, no entiendan nada, pero al menos pueden disfrutar de las imágenes, y ver un poco de nuestro concierto.

Capilla del Sol from vaskanal on Vimeo.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Más sobre el público de nuestros conciertos



El sábado pasado volví a un concierto de música del Barroco en el ciclo de la Academia Bach de Buenos Aires. Disfruté mucho del mismo (porque realmente fue un muy buen recital), pero además me sorprendió muy gratamente ver que había gente joven y algunos NIÑOS entre el auditorio.

Volví entonces a mis cavilaciones sobre la edad de nuestro público, sobre la necesidad de alimentarlo y renovarlo, etc.

Y en medio de eso me llega un mail de una amiga de Buenos Aires, con un tema que podría ser corolario de mis anteriores posteos sobre este mismo tema. Lo posteo a continuación, porque me parece que plantea un análisis objetivo (hecho por una científica) que puede dar nueva luz al asunto. Si tienen ganas de comentar, cualquier aporte es bienvenido.

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CARACTERÍSTICAS DEL PÚBLICO DE CONCIERTOS CLÁSICOS (no abro juicios de valor, es descripción objetiva)
  • clase media venida a más (por ejemplo: ropa y perfumes de marca, pero que se pueden comprar con descuentos de tarjetas)
  • consideran bello el bel canto y el romanticismo, tal vez porque así se lo trasmitieron sus padres y abuelos inmigrantes. No conocen ni prueban otras cosas.
  • por el mismo motivo, no se plantean verdaderos parámetros acerca de que puede ser bello. No son eruditos en ningún tema. Se contentan con la anécdota fácil.
  • hacen gala de modales medidos, pero basta un roce para que les brote la tanada o gallegada. No son verdaderamente considerados con el prójimo (mi abuela decía que "la nobleza se porta", no importa donde estés ni como te vistas, jaja!!)
  • Las mujeres ostentan de exceso maquillaje y de buena bijoux. Los hombres de una actitud displicente(como que "están mas allá de todo").
  • la mayoria son grandes, tirando a VIEJOS
Lo dicho, clase media argentina... vieja.

Pero el sábado fui a ver una puesta deSuor Angelica/Gianni Schicci en un lugar alternativo de San Telmo y el público era escencialmente distinto. El horario mas nocturno y el lugar mas para atrevidos... eso ya "tamiza" a las viejas, jaja!!. La concurrencia en promedio era mucho mas joven y claro, mas "experimental". Mis vecinas eran una directora de teatro como de mi edad (que no soy ninguna vieja!!! es mas, me sentí muy a tono) que no sabia nada de ópera y una jovencísima estudiante de canto lirico. Mucho jean y maquillaje punk. Pero todos lloraron con Angélica y rieron con el ingenioso Gianni (excelentes ambos protágonicos). Porque la música superior le sigue pegando a lo mas fino que tenemos de humanos. No importa como estemos vestidos, la nobleza se porta.

Y éste es mas parecido al tipo de público que encuentro en los conciertos de Musica Antigua: "poblacion subordinada" en términos estadisticos. Un público emergente, AUN SIN RASGOS
CARACTERISTICOS. Tal vez por eso no se lo vé, pero existe.

lunes, 29 de agosto de 2011

De vuelta de la gira...

Capilla del Sol, en la iglesia de los jesuitas de Praga (Agosto 1011)

Tras casi un mes de inactividad, vuelvo a la carga con las publicaciones en el blog. Estuve de gira con la Capilla del Sol por España, la República Checa y Eslovenia. Luego me quedé unos días de vacaciones, y tras el fin de semana en Buenos Aires, parto hoy a hacer un concierto en Montevideo.

Intentaré, de a poco, ir recuperando ideas e impresiones que postearé apenas pueda. Por ahora les dejo un link a un blog español, en el que se publica una buenísima crítica al CD "Como pudieran en cualquier catedral", de la Capilla del Sol. Lo interesante de la crítica no son los elogios que nos hace (siempre bienvenidos, y públicamente agradecidos), sino los INTELIGENTES comentarios que se aparecen, además de una breve síntesis historiográfica sobre la praxis y grabaciones del Barroco Americano. Aquí el link: BARROCO AMERICANO, EN EL BLOG DE TRITÓ

Disfruten del post, y hasta pronto!






lunes, 1 de agosto de 2011

El tango y el Lied...


Angelika Kirschlager vino a la Argentina, y cantó en Buenos Aires la semana pasada. Al día siguiente del concierto la entrevisté, y la nota salió publcada el fin de semana en Diario Perfil.

Si quieren leer la nota, en la que habló del DECIR del canto, de lo atractivo y pedagógico que le resulta ver y escuchar a los cantantes de tango, y alguna que otra idea sobre polìticas culturales, aquí va el link: Kirschlager en Perfil

¡Buen lunes para todos!

domingo, 31 de julio de 2011

¡Siguen las puertas domingueras! (decimoséptima entrega)

Como todos los domingos, una nueva entrega de fotos de puertas de las que saqué a lo largo del Camino de Santiago, hace un par de años. Hoy van solas, sin textos, explicaciones ni ideas, libradas a las interpretaciones de cada uno, tengo un día complicado, arranco en un par de horas una gira de conciertos, y siento no tengo más cerebro para posteos, ni búsquedas, ni nada de eso.

¡Disfruten de las fotos, y hasta estos próximos días!






miércoles, 27 de julio de 2011

Vuelve BANISTER!!!!!!


Todos pensaban que MISTER BANISTER estaba muerto. Pero ¡NO!, estaba congelado como Walt Disney, y con Evar Cativiela lo estamos descongelando.

Tocamos con Banister la semana que viene, y queremos que nos acompañen. Aquí todos los datos:

Tientos & diferencias
fantasía e improvisación en el Renacimiento Español
(músicas de Fuenllana, Soto, Ortiz, Mudarra y compositores anónimos)

Mister Banister
EVAR CATIVIELA, vihuela de mano
RAMIRO ALBINO, arpa de un orden

Miércoles 3 de agosto a las 19.30

Sala de Representantes de la Manzana de las luces
(Perú 272, BsAs)
entrada $30

(y si quieren saber más del grupo, vayan a su blog: misterbanister.blogspot.com

domingo, 24 de julio de 2011

Más puertas de domingo... (puertas del camino, decimosexta entrega)

Sigo publicando mis fotos de puertas que saqué en mi recorrido a través del Camino de Santiago, desde Saint Jean Pied de Port (Francia) hasta Compostela. Algunas fotos me gustan mucho desde el primer impacto, desde lo anecdótico e inmediato. Otras parecen peores, pero en todas encuentro algo interesante, un decir distinto de historias propias, por eso es que en esta serie de publicaciones he decidido postearlas tal como están (sin edición, ni recortes), haciendo perenne aquel instante efímero en que pasé junto a ellas.

Les dejo, finalmente, un microcuento que me encanta, otra puerta abierta a la fantasía desde el final abierto:

"Una mujer está sentada sola en casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a su puerta". (Thomas Bailey Aldrich, 1912)






jueves, 21 de julio de 2011

sigo con lo mismo: NUESTRO PÚBLICO ENVEJECE!...

El tema de la edad de nuestro público sigue preocupándome, y el problema no es sólo local. El musicólogo Bernard Gordillo se dio una vuelta por este blog y luego llevó mi post sobre el tema al suyo .

El tema sigue preocupándome. Sigo haciéndome planteos, que ya postearé por aquí. Mientras tanto, invito a los nuevos lectores a leer mi post en este blog, o el que puso Bernard Gordillo en el suyo:

En este blog: ¿Quién va a los conciertos de música antigua?

Post en el blog de Bernard Gordillo: Ramiro Albino and the aging audience

miércoles, 20 de julio de 2011

Del nuevo CD de la Capilla del Sol

Tras haber terminado el master del último CD de la Capilla del Sol, he armado un video casero con el audio de un track del CD y fotos de la grabación. Lo que grabamos son las DANZAS DEL SANTÍSIMO CORPUS CHRISTI, obra de 1609, del español Juan Bautista Comes (pensamos presentar el CD en Buenos Aires en noviembre). En este video se escucha una danza cantada: los niños del coro anuncian que vendrá un "bravo toro", que en realidad es una alegoría del Demonio. Lo reciben al son de campanillas, y luego le cantan "ho, toro!. No le he miedo yo...., etc". La obra combina la gracia, la espontaneidad y la inocencia de una puesta en escena infantil, pero al mismo tiempo tiene un fuerte caracter catequísitico para quienes la escuchaban, y todo el garbo de la música del Barroco en España.

Si quieren saber los créditos del video, veanlo hasta el final. ¡Que lo disfruten!


domingo, 17 de julio de 2011

Puertas, nuevamente puertas... (puertas del camino, decimoquinta entrega)

Aunque ya sea un poco tarde, no quiero dejar de postear las cinco puertas de cada domingo en el blog. Cada semana me encuentro con alguien que me dice que mira regularmente estas imágenes. Fantaseo con que haya muchos más, a quienes no conozco y que siguen este espacio de la misma manera.

Hoy no estoy locuaz, o es que el cansancio no me lo permite. Vayan entonces las puertas, solas y apoyadas únicamente en su fuerte potencial comunicativo. ¡Que comiencen bien esta nueva semana de actividades!





martes, 12 de julio de 2011

Dress up for your story!

Una cena, con Gay Talese después de ir al Colón, el año pasado.

Hace unos días fui invitado por mi amigo Santiago González Riga (Chanti) a dar con él un curso de formación para docentes sobre temas relativos a la imagen en la educación, en el Instituto Rodeo del Medio (Rodeo del Medio, prov. de Mendoza). Nos centramos en la idea de enseñar a los alumnos a leer imágenes (para aquellos que me relacionan sólo con el medio musical, les recuerdo o informo que mi primera formación universitaria fue en Comunicación Visual), pero además les hablamos a los docentes de la circulación de la imagen en la escuela y el ruido visual que ésta acarrea, y de LA IMAGEN DEL DOCENTE, de la figura del maestro o profesor como ESTAMPA VIVA (muchos se quedaron perplejos ante la toma de conciencia de la mirada de los alumnos sobre ellos, de la exigencia que ésto implica, etc.).

Al volver a mi casa recordé una charla sobre la vestimenta que tuve el año pasado con Gay Talese (si no saben quién es, click aquí), a quien tuve el honor y el orgullo de conocer por una nota que escribí para el Buenos Aires Herald (larga historia que sería motivo de otro post).

Caminando por Buenos Aires, volviendo de cenar, tras cuatro encuentros diarios con él, me llamó la atención verlo siempre tan formalmente vestido. Fuimos juntos a varias funciones en el Teatro Colón, de las que estaba ofreciendo Barenboim de las Sinfonías de Beethoven, pero también nos juntábamos a tomar un aperitivo, o a almorzar o cenar... y siempre la misma formalidad en la ropa (y siempre cambiaba de trajes, corbatas o camisas). Le pregunté entonces el por qué de su look.

Y me respondió con seguridad, que nos vestimos elegantes para ir a fiestas, para casamientos, para velorios, para recibir premios, etc, que nos ponemos buena ropa para aparentar, para seducir a alguien, para quedar bien, pero cerró la enumeración diciéndome: "I dress up for MY story" (Me atavío para MI historia).

Parece ser que me quedé muy perplejo mirándolo, porque necesitó luego aclarar que él se vestía así porque celebraba a cada momento su vida y su identidad de periodista, que su ropa dignificaba y resignificaba su lugar en el mundo, y que él no era "ni charlatán, ni político, NI MAESTRO", y que por eso andaba bien vestido. Huelga toda aclaración.

La profesión docente está desprestigiada, al menos en la Argentina, donde yo vivo. Muchos maestros y profesores son tomados como chantas, son poco reconocidos, no tienen renombre (atención: fui docente desde 1994 hasta marzo de este año, y me encanta dar clase). En síntesis, para mucha gente, ser docente es algo MAL VISTO. ¿Será porque los docentes no hemos sabido MOSTRAR lo bueno?.

El hábito no hace al monje, de eso estoy seguro. No lo hace, pero si es bueno, limpio y adecuado, le da prestigio, sin duda.

Creatividad a la carta...

Hoy apareció este post en el blog de Eduardo Kastika, quien fuera mi alumno, mi oyente y mi amigo. Lo posteo acá, si él opina que así se nutre la creatividad, DEBE SER CIERTO! (atención al punto 8 jajaja).

Si quieren ver el post completo:
http://eduardokastika.posterous.com/

Si quieren ver su web:
www.kastika.com

Si quieren nutrirse:
¡VAYAN A MIS PRÓXIMOS CONCIERTOS! (al menos intento que se nutran de buena música)